La ciudad, espacio de “cualquier expresión” que hagan las mujeres: Ismael del Toro

Una mujer se plantó frente a la estatua de fray Antonio Alcalde, afuera del edificio administrativo de la UdeG; pese a pedir a las manifestantes no rayarla, éstas sacaron aerosol y “transformaron” la estatua a modo de protesta

Por Rafael Hernández Guízar

“Que se haga eco, y si el eco tiene que suceder a través de cualquier expresión, Guadalajara es el espacio propicio para que se oiga su voz”, respondió el alcalde tapatío cuando se le preguntó un día antes sobre qué ocurriría con las mujeres que rayaran monumentos/Foto: Rafael Hernández Guízar

“Que se haga eco, y si el eco tiene que suceder a través de cualquier expresión, Guadalajara es el espacio propicio para que se oiga su voz”, respondió el alcalde tapatío cuando se le preguntó un día antes sobre qué ocurriría con las mujeres que rayaran monumentos/Foto: Rafael Hernández Guízar

Ismael del Toro Castro, al­calde de Guadalajara, asegu­ró que la policía municipal no detendría a nadie que hiciera actos vandálicos durante la protesta ayer el movimiento feminista.

Pese al daño al patrimo­nio público que se registró en sitios como el edificio admi­nistrativo de la Universidad de Guadalajara donde se rayó parte de la fachada y un mo­numento dedicado a fray An­tonio Alcalde, que supondría una falta administrativa se­gún el reglamento de policía y buen gobierno, además del delito de daño en las cosas, la policía municipal no actúa.

Un día antes de la protesta, el alcalde Ismael del Toro en entrevista dejó en claro que si había este tipo de desmanes por las manifestantes “para hacerse escuchar”, no habría consecuencias.

“Lo digo con toda clari­dad, respeto y vocación para que Guadalajara en la cir­cunstancia que sea, sea un espacio que haga eco y justo reclamo a las mujeres”.

A pregunta expresa sobre si habría detenciones a quie­nes incurrieran en actos que dañarán el patrimonio públi­co o privado, el alcalde adujo que en la capital jalisciense había posibilidad de expre­sarse por cualquier forma.

“Que se haga eco, y si el eco tiene que suceder a través de cualquier expresión, Gua­dalajara es el espacio propicio para que se oiga su voz”.

Ayer durante la mani­festación feminista que se desarrolló en Guadalajara, una parte del contingente al llegar a los cruces de la Uni­versidad de Guadalajara en su sede administrativa ubi­cada por la avenida Juárez al cruce con Enrique Díaz de León, se detuvo y fue a la fachada del edificio.

Con latas de pintura en ae­rosol rayaron la estatua de fray Antonio Alcalde, así como la columna sobre la cual reposa éste, a pesar de que una mujer intentaba de tenerles.

“violentas, violentas”, de­cía la mujer mientras inten­taba a la mujer a toda costa detener el hecho.

No fue suficiente para impedir el daño

Para los reporteros que pretendían cubrir la mani­festación, a través de redes sociales hubo una adverten­cia, una publicación en la cual señalaban tajantemen­te que la protesta debía ser cubierta “preferentemente” por mujeres, así como el he­cho mismo de que prohibían ellas que se grabaran audios, tomaran fotografías o videos que revelaran la identidad de las asistentes.

“Evítanos la pena de des­truir tu material”, indicaba en la publicación adjudicada al movimiento.

Las opiniones en torno a la marcha en la que las mujeres tenían una vida libre de vio­lencia, y el ejercicio adecuado de sus derechos y garantías de estos por parte de la autoridad fueron divididas.

Una gran cantidad de per­sonas se dijo a favor del fin de la protesta, sin embargo hubo quienes también criticaron los hechos vandálicos que aconte­cieron no sólo en Guadalajara sino en otras capitales como la Ciudad de México, donde recrudeció la violencia.

Lo antes mencionado po­dría suponer la participación de los perpetradores en los actos cometidos en contra del edificio administrativo de la UdeG en el delito de daño al patrimonio urbano, plasmado en el código penal para el es­tado de Jalisco.

“Artículo 261 bis. A quien utilizando cual­quier sustancia o por cual­quier medio plasme signos, códigos, mensajes, figuras, dibujos o cualquier otra representación, en bienes muebles o inmuebles, sin consentimiento del dueño o de quien legítimamente posea la cosa, modifican­do su apariencia original, se le impondráde 10 a 50 jornadas de trabajo a favor de la comunidad y multa de cincuenta a doscientos diez días de salario mínimo.

La sanción se aumentaráhasta en dos terceras partes de la señalada en el párrafo ante­rior, cuando este delito afecte bienes de dominio público, mo­numentos, edificios, o sitios de valor histórico o arquitectónico, o se perjudique bienes de can­tera, piedra, o cualquier otro material de difícil o imposible reparación”.

Asimismo en el artículo 15 del reglamento de policía y buen gobierno del Ayunta­miento de Guadalajara, se se­ñala como una infracción los actos cometidos, algo que no fue sancionado por la policía municipal.