Los tres niveles de gobierno nos fallan una y otra vez: Madre de Miguel Ángel

A 12 años de la tragedia, aún late la indignación entre pobladores de El Salto: “¿Qué otra prueba quieren, si el agua contaminada con arsénico mató al menor, tras caer en la cuenca del Ahogado?”

Por Rafael Hernández Guízar

“¿Cómo se puede creer que en 12 años no nos hayan podido reubicar, que no pueden hacer nada, que estén jugando con el dolor de la gente, no nada más mío, de mis hijos, de toda la gente que está padeciendo muchas cosas (…); que no se hagan los que no ven, que vean todo lo que puede pasar a futuro si seguimos así”, exigió María del Carmen Rocha, madre de Miguel Ángel/Foto: Rafael Hernández Guízar

“¿Cómo se puede creer que en 12 años no nos hayan podido reubicar, que no pueden hacer nada, que estén jugando con el dolor de la gente, no nada más mío, de mis hijos, de toda la gente que está padeciendo muchas cosas (…); que no se hagan los que no ven, que vean todo lo que puede pasar a futuro si seguimos así”, exigió María del Carmen Rocha, madre de Miguel Ángel/Foto: Rafael Hernández Guízar

12 años han pasado des­de el fallecimiento del niño Miguel Ángel López Rocha, quien perdió la vida tras una intoxicación fatal por arsé­nico al haber caído en el ca­nal del Ahogado, la cuenca del río Santiago.

La Comisión Nacional de Víctimas se ha negado a reparar el daño de forma in­tegral, cayendo en desacato de forma sistemática, algo que será demandado ante la Fiscalía General de la Re­pública (FGR).

Sin embargo María del Carmen Rocha Mendoza, la mamá de Miguel Ángel, con lágrimas en los ojos lamentó que todas las promesas que le hicieron a ella y su fami­lia para tratar de resarcir la fatal pérdida hayan quedado en el olvido.

“Sí ha sido muy duro, pero pues hay que echarle; hay que salir a la lucha, es bien duro, y de hecho estos últimos 12 años se me han hecho muy duros porque lo extraño mucho, me encantaría que sea y si hicieran algo por las aguas negras porque no me gustaría que alguien más viviera lo que estoy viviendo, porque a pesar de 12 años lo sigo extrañando mucho y me sigo acordando de todo, lo único que puedo decir es que ojalá que nos ayudaran porque nos prome­tieron tantas cosas y estamos en el olvido, no se acuerdan de uno, de mí qué, de sus her­manitos, son tres y están estu­diando, y todas las promesas de beca y de reubicación que­daron atrás, fueron puras pro­mesas al viento. No se vale jugar con los sentimientos de la familia, como el derecho de las familias, ellos son los primeros en violar la ley (las autoridades) quieren que uno la siga y ellos no hacen nada por resolver todo esto, vamos a seguir en la lucha“.

Tras soltar el llanto, esta mujer hizo un reclamo fuerte a las autoridades. No sólo se quedó sin su hijo, sino hasta sin la posibilidad de darles un mejor futuro a los tres hijos que le sobreviven, pues su salud y la de su familia se ha venido abajo, mientras tanto, lamento que su situación eco­nómica no le permita buscar otra vivienda.

“Yo pienso que falta mu­cho todavía, pienso que no ha acabado nada de esto, queda mucho porque la verdad para mí están dándole muchas vueltas al asunto, siendo que la prueba más grande fue mi hijo, no tienen por qué decir que no porque a mi hijo le hicieron estudios y tengo los papeles, él murió por eso y no se me hace justo que tenien­do todas las pruebas, no haga nada, qué prueba más grande que mi hijo que no está con­migo y falleció por eso (la contaminación del río); ten­go papeles que lo afirman, y que vayan y vean dónde vive uno, vivimos donde mismo, cómo se puede creer que en 12 años no nos hayan podido reubicar, que no pueden hacer nada, que estén jugando con el dolor de la gente, no nada más mío, de mis hijos, de toda la gente que está padeciendo muchas cosas; a mí me da tristeza porque yo lo estoy viviendo, que no se hagan los que no ven, que vean a toda la gente que está sufriendo y por todo lo que puede pasar a futuro si seguimos así”.

Su esposo que es el sus­tento de la familia, desde hace cuatro años está enfer­mo también de insuficiencia renal crónica.

Los diagnósticos le indi­caron la gravedad de su pa­decimiento, algo que según temen, se debe también a la contaminación del río San­tiago, pues el cuerpo de agua pasa a escasos metros del lu­gar donde habitan.

Por ello en breve inter­pondrán el procedimiento de desacato ante la FGR, lo cual representa una denuncia por el delito de abuso de autori­dad en contra de las autori­dades responsables de haber reparado el daño desde hace 12 años.