Pueden ocasionar defectos de cicatrización e infertilidad

Itsmocele es una secuela que pueden dejar las cesá­reas, un defecto en la cicatri­zación en la pared del útero, de tal manera que se forma una especie de caverna que puede provocar problemas de sangrados e infertilidad, afirmó el Coordinador del Módulo de Ginecología y Obstetricia, del XXII Con­greso Internacional Avances en Medicina (CIAM 2020), doctor Alberto Ballesteros Manzo.

Las tendencias indican que el itsmocele va a seguir presentándose ante la alta tasa de cesáreas practicadas en los hospitales privados y públi­cos, agregó.

El también Coordinador del citado módulo, doctor Sergio Fajardo Dueñas, dijo que de cada 100 mujeres que dan a luz en Jalisco, en­tre 32 y 35 es por medio de cesárea. Lo ideal es que los porcentajes se ubiquen en 20, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana, “pero es­tamos muy lejos de cumplir ese objetivo”.

Explicó que el reto es tratar de evitar, si no hay peligro para la salud, la pri­mera cesárea para reducir la posibilidad de que la mujer opte por una segunda al dar otra vez a luz. Y aclaró que en los hospitales de con­centración, a donde acuden pacientes de alto riesgo, las tasas de cesáreas tienen que ser más altas. Hay hospita­les de este tipo en el país en que llegan a 80 por ciento. Esto tiene su explicación en el estado de los pacientes, pero en otros nosocomios el panorama es muy diferente, y no todos los casos son jus­tificables, recalcó.

El gran problema es que las cesáreas han incrementado, y hay ocasiones en que son mo­tivadas por petición materna, porque no quieren tener dolo­res de parto o sienten que el parto natural va a afectar su aspecto físico, agregó Balles­teros Manzo.

Destacó que la prevalen­cia en los hospitales privados puede llegar a 80 o 90 por ciento de los partos, puede haber nueve cesáreas y un parto natural.

A veces, la cesárea tie­ne que practicarse debido a que la mujer tiene problemas de preeclampsia que no son controlados, es decir, presión arterial elevada después de la semana 20 del embarazo; también ante una despropor­ción cefalopélvica (cuando la cabeza del bebé es demasiado grande para pasar por la pel­vis); infecciones, por ejemplo condilomas (verrugas genita­les), que pueden contagiar al bebé.

Otros indicadores médicos que la justifican son los bebés que no van a tolerar un traba­jo de parto.