Estamos desprotegidas y encima nos revictimizan: denuncia Olivia Ramírez

Por Rafael Hernández Guízar

Olivia Ramírez acudió al Centro de Justicia para la Mujer con la intención de denunciar su caso pero sólo le dieron largas, revictimizándola en sendas ocasiones, sin darle oportunidad de que la ley favorezca su situación, tras casi morir a manos del que por 22 años fue su esposo/Foto: Cortesía

Olivia Ramírez acudió al Centro de Justicia para la Mujer con la intención de denunciar su caso pero sólo le dieron largas, revictimizándola en sendas ocasiones, sin darle oportunidad de que la ley favorezca su situación, tras casi morir a manos del que por 22 años fue su esposo/Foto: Cortesía

A lo largo de un año, Oli­via Ramírez ha vivido un in­fierno al ser víctima de vio­lencia intrafamiliar, y pese a ser abogada, no ha podido lograr que su ex marido sea apresado.

Al estar al borde de la muerte hace un año, esta mu­jer acudió al Centro de Justi­cia para la Mujer y sólo le die­ron largas, recivtimizándola en sendas ocasiones, sin darle oportunidad de que la ley fa­vorezca su situación, tras casi morir a manos del que por 22 años fue su esposo.

“Quiero denunciar a todas las autoridades que han co­nocido de mis asunto, porque han sido indolentes. Fui vícti­ma de violencia intrafamiliar y un intento de homicidio por mi pareja, después de 22 años de matrimonio. Fui atacada brutalmente, públicamente, en un edificio de gobierno donde había policías estatales que no hicieron lo correcto. Fueron civiles los que me rescataron, esto fue en la Junta de Conciliación y Arbitraje y a partir de ese día inicié un calvario”.

Lamentó que pese a tener pruebas que demuestran los delitos de los que fue víctima, no se ha hecho justicia y sim­plemente son desechadas por la juez de control.

“Para las autoridades, los derechos de las víctimas son menos importantes que los de los agresores (…). Mi cara la tengo reconstruida, pero lo peor ha sido el calvario del juico penal. Aún en el Institu­to de la Mujer me ha querido golpear, me ha amenazado de muerte públicamente, donde el Ministerio Público que me han asignado, ha realizado las denuncias de los hechos, y la juez de control no ha querido dictarle prisión preventiva. La última amenaza fue el 22 de noviembre precisamente en el lugar donde me golpeó y temo por mi vida, temo que la juez continúe con las mis­mas medidas que le dictó a este tipo que es muy peli­gro”, indicó.

–¿Quién es esta juez?

–Se llama Martha Leti­cia Padilla Enríquez, mi car­peta de investigación es la 110517/2018.

–¿Qué es lo que pide us­ted?

–Yo pido un juicio más rá­pido, más oportuno, apegado a derecho, y que el Instituto de las Mujeres otorgue a todas las víctimas más prontitud, que no nos revictimicen, que nos otorguen un pulso de vida y no minimicen el grado de peligrosidad de los agresores, es el pan de cada día las muer­tes de mujeres, hay forma de evitarlas pero las autoridades están haciendo caso omiso.

Con mucho coraje ante las autoridades que deberían de protegerla, esta mujer indi­có que desde el gobernador gobierno del estado, hasta el congreso y el mismo Supre­mo Tribunal de Justicia, todos mienten en torno a la supuesta preocupación por defender el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

“Es mentira la protección a la mujer, es una falacia, es tratar de justificar su sueldo, pero no lo hacen a concien­cia, no lo hacen de la mane­ra en que uno lo necesita, se quedan cortos y lo hacen mal, estamos desprotegidas. Los agresores no están siendo mo­nitoreados por expertos, y es­tán tan mal en el estado como en los municipios, este tipo de agencias es una caricatura, es como darle un mejoral a un enfermo de cáncer.

Por ello, esta mujer está a la espera de que se efectúe una nueva audiencia, tendrá que carearse con su agresor para ver si habrá o no prisión preventiva por miedo a que de nuevo la golpee.

Por cierto que ella contrató seguridad privada para trasla­darse tranquila al trabajo y su domicilio, un gasto que debe­ría absorberse por el Estado, pero que en realidad es sopor­tado por su bolsillo.