Y a tener cuidado con pensiones “patito”

Si se va a dejar al perro o al gato en algún “hotel”, antes es necesario revisar si el lugar tiene quejas o demandas por maltrato animal, pues no son pocos los casos

Por Rafael Hernández Guízar

Claudia Llama, activista en pro de los animales, explicó que hay pensiones donde ni siquiera alimentan a las mascotas que dicen cuidar/Foto: Rafael Hernández Guízar

Claudia Llama, activista en pro de los animales, explicó que hay pensiones donde ni siquiera alimentan a las mascotas que dicen cuidar/Foto: Rafael Hernández Guízar

Protectoras de los dere­chos animales alertaron a las personas para que la presente temporada navideña tengan mucho cuidado en torno a pen­siones donde hay maltrato.

Claudia Llama, titular de la organización Salud Animal, en entrevista resultó que la ciudadanía que tenga alguna mascota debe actuar de forma responsable, revisando ante la Procuraduría Federal del Con­sumidor (Profeco) la lista de pensiones veterinarias que tie­nen quejas y demandas, pues se han dado casos en donde extravían, maltratan, y hasta han matado perros y gatos.

Aclaró que esta situación puede ser evitada si antes de ingresar a las mascotas, se corroboran cosas importantí­simas, como lo es el hecho de que en el lugar donde se deje al animal vaya a permanecer en un ambiente de tranquili­dad y cuidado real, es decir que no sea sólo una fachada, pues muchos de los casos do­cumentados dan como resul­tado que los animales perma­necen en ocasiones en lugares equidistantes, donde en oca­siones ni de comer adecuada­mente se les da.

Resaltó que es muy impor­tante tratar de pagar con tarjeta, y tener registros que permitan demostrar en caso de que haya la necesidad de hacerlo, que el animal fue depositado y que se pagó por el servicio.

Asimismo, dijo que en la presente temporada navideña es toral que se coloquen da­tos de registro en los anima­les, con una placa en donde se pongan dos números telefó­nicos y nombres de contacto, ya sea en una hoja enmicada, o una placa metálica, ya que muchos de los animales es­capan por descuidos, o por el miedo que les provoca escu­char el estruendo de la piro­tecnia.