Cartas a Página 24

Señor director:

En 2018, la Secretaria de Gobernación declaró la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres para el estado de Jalisco con el fin de disminuir y erradicar la violencia contra las mujeres, sin que al momento tengan la capacitación adecuada las integrantes de la policía vial en Jalisco. ¿Qué pasa?

El pasado 2 de octubre tuve un desayuno con varios colegas en un céntrico hotel de la ciudad de Guadalajara, mientras caminaba por el centro histórico, grabé a dos calandrias que se encontraban estacionadas en una zona prohibida, en plena avenida Hidalgo casi esquina con Liceo, a un costado de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres; como se encontraban un grupo de aproximadamente 15 mujeres oficiales de la policía vial les pregunté si se les había otorgado permiso para estacionarse ahí a las calandrias, situación que incomodó a la responsable al mando de ese grupo yendo a notificar a los calandrieros que una mujer cuestionaba que las calandrias estuvieran estacionadas en ese lugar; los señores cocheros y conductores de calandrias encabezados por Luis Enrique “N”, comenzaron a gritar que “me iban a poner en paz”, uno de ellos armado con un palo; por lo que ante la amenaza y consciente de mi vulnerabilidad y mi integridad física en peligro, acudí al lugar en donde se encontraban el grupo de oficiales policías viales a solicitarles apoyo solicitando que llamaran a una patrulla, la respuesta fue que no podían intervenir ni llamar a la policía porque ellas “estaban trabajando.”

¿De qué sirve que hubieran nombrado a María Blanca Minerva Magaña Arias como comisaria vial? No urgen mujeres en cargos directivos si las oficiales en materia de seguridad y género no son capacitadas antes de sacarlas a trabajar a las calles. ¡Por eso como mujeres nos matan! Por la falta de ética, discreción y de capacitación de las “autoridades” porque en este caso, conforme lo declaró el señalado Luis Enrique “N” fue la oficial vial encargada, la que le dijo que yo estaba grabando, por lo que me puso en el estado de vulnerabilidad y posteriormente, al negarme el apoyo, en estado de peligro e indefensión.

Al identificar a dos policías municipales que casualmente se aproximaron punto, me dijeron que “hablarían” con Luis Enrique “N” el calandriero (no con todos los agresores, sólo con el que los encabezaba) para que “no lo volviera a hacer”, tal vez esas son las órdenes del comisario de Policía de Guadalajara y del propio Ismael del Toro, “hablar con los agresores de mujeres”, estos policías en reiteradas ocasiones insistieron que si el que encabezaba a los agresores se disculpaba YO ME DEBÍA DESISTIR de solicitar que lo presentaran pero que si yo quería que “se fuera detenido” me llevarían detenida a mí también.

Y la revictimización continuó, pues al llegar al juzgado municipal me dijeron que “no había mucho que hacer” y que se le iba a imponer una MULTA MÍNIMA, porque era la primera vez que Luis Enrique “N” agredía a una mujer en la vía pública; no entendí si era la primera vez que una mujer tuvo el valor de sortear los obstáculos que la propia autoridad impone para evitar que se denuncie, si era la primera vez que “el juez de justicia cívica” tenía que desquitar su sueldo o si era la primera vez que no se “arreglaban” antes de llegar a los juzgados, en fin, no entendí a cuál primera vez se referían.

Son muchos los turistas nacionales e internacionales que toman fotos de los paisajes de Guadalajara, esperemos que en ninguna de ellas se cruce una calandria y sea confundido con un activista en contra de la explotación animal, porque entonces, las turistas quedarán expuestas como yo, a ser agredidas por estos barbajanes que se dicen “conductores” de calandrias y ofrecen servicios turísticos.

Urge al presidente municipal Ismael del Toro que realice exhaustivos exámenes psicológicos antes de otorgar permisos para servicios turísticos a quienes no tienen el perfil necesario; a menos que pretenda que la postal sea la de agresiones físicas y verbales en pleno centro histórico de Guadalajara, dejando sin que se sancione a los responsables, los cuales son cobijados y protegidos por la impunidad que nuestras incapaces autoridades les conceden.

 Atentamente

Celia Anayeli Gálvez Robles
Abogada y Académico de la UdeG