Decenas de viviendas quedaron anegadas en lodo

En esta parte de Zapopan, el desbordamiento del canal El Garabato dejó severas afectaciones que el alcalde apenas ha solventado; urge que lo prometido se haga realidad, exigen vecinos

Por Rafael Hernández Guízar

El caudal de agua se llevó todo a su paso, entrando al interior de decenas de domicilios, echando a perder enseres y papeles, así como vehículos: Incrédulos, los vecinos apenas atinan a limpiar lo que pueden y a recoger lo que no sirve, en tanto que esperan apoyo del ayuntamiento/Fotos: Francisco Tapia

El caudal de agua se llevó todo a su paso, entrando al interior de decenas de domicilios, echando a perder enseres y papeles, así como vehículos: Incrédulos, los vecinos apenas atinan a limpiar lo que pueden y a recoger lo que no sirve, en tanto que esperan apoyo del ayuntamiento/Fotos: Francisco Tapia

Debajo del lodo quedaron pertenencias de decenas de personas en la colonia Maria­no Otero, en Zapopan, tras las inundaciones que han azotado en la ciudad de los últimos días.

La lluvia que el domin­go hizo que se desbordara el canal de El Garabato en esta colonia zapopana, dejó serias afectaciones en nueve casas donde se perdió absolutamen­te todo el menaje; desde las promesas de Pablo Lemus, el alcalde de Zapopan, sólo una despensa se les ha entregado a seis días de la desgracia, según lo confirmaron los mis­mos significados.

La señora Verónica Gon­zález, vecina de la calle Zafi­ro indicó a Página 24 que el pasado lunes tuvo que ser rescatada junto con su peque­ño hijo de 6 años de edad para no ahogarse en la sala de su casa: “Lo perdí todo, el agua empezó a subir y me tuvo que ayudar mi hija para ayudarme a subir a mis escaleras de con­creto gracias a Dios, porque si no no estaría aquí”, dijo con lágrimas en los ojos la angus­tiada mujer.

“Empezó a llover y de pronto llegó esto del agua, fue una cosa muy fea, y a mí hasta el momento no me han dado ni un grano de arroz, si hemos podido comer y dormir ha sido gracias a los vecinos porque nada más son los úni­cos que nos han ayudado“.

Y siguió: “Nada más nos quedamos con lo que tenemos puesto, y es bien feo como le digo ahora dicen los del ayun­tamiento es porque estamos invadiendo en una zona, pero no es cierto aquí tengo 17 años viviendo y nunca había pasa­do esto, dicen los vecinos que es porque allá arriba hay una represa que cuando se llena la desfogan y por eso es que se inundó así”.

Al entrar a su casa lo que vimos era increíble, la co­rriente del agua se llevó todo a su paso, había lodo a más de un metro de altura embarrado en los muros, tumbó las pare­des, incluso acabó con el ta­ller en donde su esposo hacia reparaciones eléctricas a los aparatos que le llevaban las personas.

Sin embargo el problema aumenta con los días, pues no sólo se trata de las pérdi­das materiales por las inun­daciones, el agua anegada ya empieza hacer estragos con la propagación de enfermedades, su hija y su esposo tienen den­gue y la Secretaría de salud se negó a fumigar, en lugar de esto le dieron dos botellas de cloro para que desinfectar al­gunas cosas.

Por su parte la señora An­tonia, la presidenta de colonos, indicó que están a la espera de que llegue el prometido apo­yo de la alcalde Pablo Lemus, pues sólo algunas despensas se han entregado a quienes perdieron todo, es decir, que los paquetes de lavadora, re­frigerador, colchón y base, además de la ropa y los útiles escolares que el mismo mu­nícipe ante medios de comu­nicación dijo el pasado lunes que se entregarían, simple­mente no han llegado.

“Yo lo que quiero decir al licenciado Pablo Lemus, es que vino aquí y prometió que iba arreglar las cosas y no es cierto, hace un año estuvo justo aquí donde sucedió todo y no han arreglado, yo sé que tienes más cosas que hacer, y seguramente hay más perso­nas afectadas en todo el muni­cipio, pero necesito que ayu­den a mi gente porque no es justo que haya quienes perdie­ron todo y no nada más no le dan ayuda, a lo mejor vuelve a suceder y peor, hasta donde están teniendo ya porque no quieren venir a fumigar“.

Las calles de esta colonia están destruidas, el agua sale sucia de las tuberías, como re­volcada, el olor a humedad es penetrante, y en la pobreza es la desesperación apremiante.