“Este impedimento es una forma de discriminación”
¿Por qué desde las leyes matamos los derechos de estas personas? cuestionó la diputada del PRI Mariana Fernández
Por Elizabeth Ríos Chavarría

“Quienes viven con VIH o cualquier otra enfermedad crónica e incurable son iguales a todos nosotros. Sus derechos deben ser los mismos”, indicó la diputada Mariana Fernández/Foto: Francisco Tapia
Porque no se puede seguir discriminando más a quienes viven con VIH, la diputada local del PRI Mariana Fernández Ramírez presentó una iniciativa de ley a fin de que a este sector de la sociedad no se les impida contraer matrimonio.
En el marco del Día Internacional contra la LGBTFobia, que se conmemoró ayer, la tricolor refirió que no se puede discriminar a alguien por padecer una enfermedad crónica o incurable como ocurre con quienes viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.
Apeló por incrementar las libertades para fortalecer la democracia, y tener una sociedad de paz, con espacios de verdadera inclusión y diversidad sin importar la condición de nadie.
“Hoy quienes padecen enfermedades incurables, como el Sida, están impedidas a casarse, aun cuando ambas partes tengan conocimiento y aun así manifiesten el deseo de unirse en matrimonio. Hablemos claro, este impedimento es una forma de discriminación”, destacó.
Refirió que se debe trabajar en el estado por cambiar o romper estigmas de esta naturaleza, pues prohibiciones así impiden a las personas vivir con dignidad o cuenten con las garantías que por derecho les corresponden.
Para dimensionar el problema, refirió Fernández Ramírez, se debe entender que existen 37 millones de personas en el mundo con Sida, de las cuales 250 mil viven en el país. Además, y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta la mitad de personas que tiene VIH y tienen una relación de pareja a largo plazo, su compañero es seronegativo.
Agregó que, según un estudio publicado por la revista médica The Lancet, una pareja serodiscordante puede mantener relaciones sexuales totalmente seguras, siempre y cuando la persona que vive con VIH se encuentre adherida a la terapia antirretroviral, y sus niveles de virus en sangre estén indetectables: “En pocas palabras, el diagnóstico del VIH como el de tantas otras enfermedades crónicas no es una sentencia de muerte. ¿Por qué entonces desde las leyes matamos los derechos de estas personas? Es momento de trabajar a favor de la libertad, la equidad y la justicia. Quienes viven con VIH o cualquier otra enfermedad crónica e incurable son iguales a todos nosotros. Sus derechos deben ser los mismos”.
