Ahí empieza la cadena de corrupción, advierte Everardo Rojas
“Las fiscalías o procuradurías consignan sin pruebas a propósito, porque ya recibieron dinero, ya saben que el juez los va a soltar, y luego el juez es el perverso porque los soltó”, criticó en un primer momento el especialista, quien llamó “ante todo” a meter orden en la FGE
Por Rafael Hernández Guízar

Luego de que el gobernador Enrique Alfaro anunciara que se lanzaría contra “jueces corruptos que liberan criminales”, Everardo Rojas Contreras, de la Asociación Internacional de Derecho Penal, llamó al gobernador a fijarse antes en las fallas de la justicia que se cometen a diaro en la fiscalía estatal: la mala integración de las carpetas por agentes del MP, su desinterés por apelar casos, entre otros “vicios”/Foto: Rafael Hernández Guízar
Antes de emprender una cacería contra jueces y magistrados “corruptos”, Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, debería de revisar a fondo a la Fiscalía General del Estado (FGE), aseguró ayer Everardo Rojas Contreras, vocal ejecutivo de la Asociación Internacional de Derecho Penal.
En entrevista, el abogado detalló que luego de que Enrique Alfaro anunciara a medios de comunicación que a través de la comisión especializada para el combate a la corrupción que preside por parte de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), y que pretende ir contra el Poder Judicial de Jalisco, debería de verse que las fallas de la justicia no están en los jueces, sino en la mala integración de las carpetas de investigación por agentes del Ministerio Público, y el desconocimiento de muchos empleados del mismo Poder Ejecutivo sobre la oralidad en el sistema penal.
“En el sistema de justicia había quienes manejaban a factor dinero, pero de ahí en más, yo creo que el gobernador en su calidad de ingeniero, para poder emitir opiniones al respecto, debe estar asesorado por un grupo de abogados especialistas, en el cual, lejos de denunciar o acusar, obliguen a su fiscalía a que interpongan los recursos. Un juez suelta a un reo y el Ministerio Público no apela, entonces ¿quién es el de la culpa?, hay que entender eso”, sentenció.
–¿Es porque no saben?
–No, es porque no les conviene apelar.
–¿Es porque son corruptos?
–Así es. La corrupción nace en la fiscalía.
Dijo además que la verdadera corrupción proviene desde el inicio de las investigaciones y que es justo ahí donde se debe de centrar el esfuerzo, ya que al no estar integradas adecuadamente las carpetas, al juzgador no le quedará más que dejar en libertad al delincuente al no haber elementos de fondo y forma para atender “las acusaciones”.
“Hay una muy fina línea entre el libre arbitrio judicial y la justicia, y luego los intereses del Estado; el Estado quiere rellenar las cárceles y luego piensan que con eso van a resolver las cosas y no señor; ahora, qué facultades constitucionales tiene esa comisión, qué va a hacer, ¿va a investigar?, y qué va a hacer con esas investigaciones, no tiene facultad para sancionar, y si se las van a dar, va a ser una arbitrariedad terrible, estamos nosotros muy temerosos de que exista una intención muy, muy perversa de sojuzgar al Poder Judicial”, sostuvo.
Y agregó: “Las fiscalías o procuradurías consignan sin pruebas a propósito, porque ya recibieron dinero, ya saben que el juez los va a soltar, y luego el juez es el perverso porque los soltó no obstante que Ministerio Público los acusó, pues claro, si no reúnen los elementos de fondo y de forma para sostener su acusación el juez los va a soltar, entonces para qué creamos un nuevo sistema de justicia, para qué adoptamos nuevos sistemas que no podemos dejar de aplicar porque así lo marca la ley”.
Asimismo, recordó que hay una división de poderes que no se debe poner en duda, es decir, que cada uno de los tres poderes de la soberanía (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), que son autónomos e independientes, aunque reconoció que sí hay actos de corrupción en cualquiera de estos, sin embargo enfatizó que lo que debe garantizarse también, es que los partidos saquen las manos de las posiciones del Poder Judicial para que haya verdadera libertad de acción.
