Ayuntamiento zapopano cedió la única área verde al a arzobispado: Vecinos

Por Rafael Hernández Guízar

Pese a la oposición los vecinos del fraccionamiento La Cima, en Zapo­pan, se quedaron sin parque y en su lugar habrá un templo.

Como ya lo habíamos advertido meses atrás en Página 24, es el Ar­zobispado de Guadalajara el que se quedó con el espacio que antes servía para que todos los habitantes de la comunidad sin importar su religión, fuesen a tener esparcimiento, esto de­bido a que el ayuntamiento de Zapo­pan, según consta en un acta de sesión de cabildo, le cedió al arzobispado este predio destinándolo ahora para la construcción de un templo.

“Pues sí, lo están haciendo a ley de sus calzones, y no se vale porque son tisnaderas (sic) y dispénseme la palabra, yo como les dije la vez pasa­da, Dios no necesita tantos templos ni creo que esté de acuerdo en que hayan cortado todos esos árboles y que le hayan quitado a nuestros ni­ños su parque para poner otro tem­plo”, dijo la señor Cristina, una ve­cina del lugar.

Les dijimos que no lo queríamos y les valió gorro, no nos hicieron caso y hicieron lo que quisieron, no se vale, la verdad que no se vale, no es justo, no lo queremos y que Dios me dispense, pero no, simplemente

no, con esto lo único que demuestran es que no les importa la gente, ni a los del ayuntamiento ni a los de la iglesia por­que qué, ahora resulta que todos tenemos que ser católicos porque así dicen o qué, porque entonces al rato le va a regalar a los Mormones el camellón de enfrente o qué, se están acabando las áreas verdes y no es justo”.

Molesta esta mujer, sentenció que ya habían pedido audiencia con Pablo Le­mus Navarro para que les diera una ex­plicación puesto que de un “plumazo”, decidieron que los habitantes del sitio se quedaran sin parque, pese a que había ya un sitio destinado a la construcción de un templo, en otra manzana, lo que ha­bría salvado el parque como constaba en la escritura pública y la misma maqueta con la que se les vendió a las personas.

Debido a la publicidad engañosa con la que se les vendiera las casas y terre­nos aunado al cambio de uso de suelo del predio que pasó de ser un bien mu­nicipal a parte del patrimonio de la igle­sia católica, los vecinos advirtieron que no descansarán en su intento para que a través de los tribuales recuperen el sitio donde todos sin importar su religió dis­frutaban del lugar.