Aportamos pruebas de la agresión: José Francisco Robles

Por Francisco Andalón López

De acuerdo con el cardenal José Francisco Robles, cuando se da a conocer algún acto de pederastia y cuando se cuenta con los testimonios de las víctimas y pruebas de la agresión, los sacerdotes son suspendidos, el caso es enviado a las autoridades civiles y también se informa a la Santa Sede, para analizar el caso y determinar si sigue o no en el “ministerio”/Foto: Archivo Página 24

De acuerdo con el cardenal José Francisco Robles, cuando se da a conocer algún acto de pederastia y cuando se cuenta con los testimonios de las víctimas y pruebas de la agresión, los sacerdotes son suspendidos, el caso es enviado a las autoridades civiles y también se informa a la Santa Sede, para analizar el caso y determinar si sigue o no en el “ministerio”/Foto: Archivo Página 24

La Arquidiócesis de Guadalajara ha remitido a la Fiscalía General del Estado (FGE) tan sólo tres casos de sacerdotes acusados de pederastia para que personal de la dependencia estatal investigue, de acuerdo con José Francisco Robles Ortega, cardenal de Guadalajara, pero estos casos datan a partir de 2016.

Supuestamente, desde la Confederación del Episcopado Mexicano se tiene registro de 152 casos de pederastia sacerdotal, aunque Robles Ortega, ex titular de esta organización del catolicismo mexicano, podría ser aún mayor por la falta de una actualización en las demarcaciones que ha establecido la Iglesia católica.

“Yo tengo conciencia de haber ya dado aviso a las autoridades de tres casos (…) Debemos reconocer que no hay una estadística actualizada de todos los casos en todas las diócesis del país” consideró el prelado tras concluir la misa dominical.

Durante la gestión de Juan Sandoval Iñiguez como arzobispo de Guadalajara, se presume que hubo una gran cantidad de sacerdotes acusados de pederastia, aún sin cuantificar, pero en vez de hacer las denuncias correspondientes, lo que ocurría era que los llamados padres eran enviados a la “Casa Alberione”, que es atendida por la congregación religiosa de Discípulas del Divino Maestro.

En este lugar, las religiosas ponían a disposición de los sacerdotes psicólogos y psiquiatras para tratar de superar la pederastia, además de contar con médicos y otros sacerdotes que fungían como guías espirituales para poder superar esta enfermedad que es catalogada como mental y cuando salían “aliviados”, se les enviaba a otras parroquias en donde se desconocía el pasado del sacerdote.

El periodo de Sandoval Iñiguez como Arzobispo fue del 21 de abril de 1994 al 7 de diciembre del 2011, pero en el 2001 supuestamente se dejó de enviar a los sacerdotes pedófilos a este lugar por el mandato del Papa Juan Pablo II, quien exigió suspender a los sacerdotes acusados de pedofilia, por lo que tras dejar de “ocultarse”, según Juan Sandoval sólo hubo unos seis casos, de los cuales, dijo haber olvidado los detalles en una entrevista con la Agencia Informativa EFE.

Actualmente la situación es diferente cuando se da a conocer algún acto de pederastia y cuando se cuenta con los testimonios de las víctimas y algunas pruebas de la agresión, lo que ocurre es que los sacerdotes son suspendidos, el caso es enviado a las autoridades civiles correspondientes y también se informa a la santa sede, para que se analice el caso y se tome una determinación, que podría concluir en que ya no continúen con sus actividades de sacerdocio.

“Este protocolo incluye recibir el testimonio o la acusación o la queja de las víctimas o de familiares de las víctimas y de momento poner por así decir, una medida preventiva. Debo decir que en casi todos los casos en donde hay un abuso consumado la respuesta de la Santa Sede ha sido separación definitiva del ministerio sacerdotal”, aseguró Robles Ortega.