Pero los gobiernos deben encontrar un equilibrio: Expertos

En el marco del Congreso Internacional de Derechos Humanos, Justicia y Migración, el doctor Dante Haro, defensor de los Derechos Universitarios de la UdeG, se pronunció por cambiar la perspectiva Estado-centrista de la seguridad, para transitar hacia una cultura de respeto de los derechos humanos con participación ciudadana y una visión integral de convivencia social/Foto: Cortesía
¿Es preferible perder libertades a cambio de tener más seguridad? Esa es la pregunta del millón para el doctor Pedro Trujillo, ex comisionado por la Organización de las Naciones Unidas para el desarme de la guerrilla en Guatemala, quien participó, junto con otros expertos, en el panel “Derechos humanos y seguridad”, en el marco del Congreso Internacional de Derechos Humanos, Justicia y Migración, que se inaugura el próximo viernes 15 de febrero en las instalaciones del Supremo Tribunal de Justicia.
La respuesta: poner a los ciudadanos en el primer lugar de las políticas públicas de seguridad.
“Hay Estados que son muy eficientes en materia de seguridad, pero tienen regímenes represivos. Entonces, ¿cómo se busca el equilibro en que usted esté seguro en un país, y que el Estado no esté continuamente vigilándolo y presionándolo? Encontrar el equilibrio es la pregunta del millón. Hay que pensar en el ciudadano, porque si uno piensa en las personas se focaliza para que la persona esté satisfecha. Si uno piensa en el gobernante y la persona ocupa el segundo lugar, lo que se genera son molestias. Esa podría ser la clave. Pero cada Estado se organiza de una manera”, indicó Trujillo en entrevista.
El congreso es organizado por la Red Internacional de Derechos Humanos y Derecho Humanitario (REDDHI), la Universidad de Guadalajara, entre otras instituciones, y el panel tuvo como sede el Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Durante su ponencia, Trujillo puso ejemplos de prohibiciones de diversos países, algunos que parecen de lo más triviales y otras no tanto: desde la clasificación de las películas para mayores de 16 años hasta la prohibición de fumar mariguana. En todos los casos el pretexto es: cuidar la seguridad.
El experto en Victimología y asesor para el gobierno español y la Comunidad Europea, doctor José Emilio García Mercader, coincidió en que hay sacrificios de la sociedad por el anhelo de seguridad, y el Estado no puede dejar de lado el derecho humano a la seguridad como su razón de ser, pues esas omisiones generan otros problemas y no pueden dejar su obligación de atender los derechos victimales.
“¿Qué tenemos entonces que sacrificar en materia de derechos constitucionales y libertades, en beneficio de tener mayor seguridad? ¿Cuáles son los derechos humanos que son imprescindibles, y valoramos? Cuando falta seguridad se generan víctimas, y ya tenemos que hablar de otro tipo de derechos como los derechos victimales. O se atiende a las víctimas, que nunca eligieron ser víctimas, o no habrá una conflictividad”, reflexionó García Mercader.
Por su parte, el defensor de los Derechos Universitarios de la UdeG, doctor Dante Jaime Haro Reyes, se pronunció por cambiar la perspectiva Estado-centrista de la seguridad.
“En la proporción en que la sociedad se involucre y esté monitoreando y calificando, podemos mejorar. Los consejos ciudadanos en municipios es una medida positiva. Hay una necesidad enorme de participación desde la trinchera de quienes ya no son el futuro, sino el presente: los jóvenes”, puntualizó Haro Reyes.
Concluyó que debe de transitarse hacia una cultura de respeto de los derechos humanos con participación ciudadana y una visión integral de convivencia social, y políticas públicas integrales; además de crear grupos interdisciplinarios que se enfoquen en la investigación en estas materias.
