Por Arturo Rodríguez

Moreno Valle nunca se caracterizó por ser un paladín de la justicia en su tierra, antes bien recibió numerosos señalamientos por violar los DH/

Moreno Valle nunca se caracterizó por ser un paladín de la justicia en su tierra, antes bien recibió numerosos señalamientos por violar los DH (Foto: Archivo/ Saúl López/ Cuartoscuro)

Diciembre 30, Ciudad de México (apro).- El 19 de diciembre de 2014 Rubén Sa­rabia Sánchez fue detenido en Puebla y acusado de un supuesto despojo de tierras en Tlaxcala. Aunque no había querellante, tierras ni eviden­cia de que este dirigente so­cial poblano hubiera viajado a aquella entidad, el gobierno de Rafael Moreno Valle lo encarceló.

Conocido como Simitrio, Sarabia es dirigente de la Unión Popular de Vendedo­res Ambulantes 28 de Octu­bre (UPVA), organización que por su apoyo a diferentes causas fue considerada ese año como “columna vertebral del movimiento social pobla­no” por el Tribunal Perma­nente de los Pueblos y que ya denunciaba una maquinaria represiva en Puebla.

Su esposa, Rita Amador, asumió el mando de la UPVA y, tres días después de la de­tención, convocó a marchar a la Ciudad de México para pedir que la Secretaría de Gobernación interviniera. Cuando el contingente po­blano se retiraba después de protestar en Bucareli, en las inmediaciones del Ángel de la Independencia un coman­do policial poblano rompió los cristales del vehículo en el que viajaba un hijo de Si­mitrio, Atl, quien fue ingresa­do en el mismo penal que su padre en Puebla.

Las golpizas a los miembros de la UPVA se sumaron a desalojos de sus puntos de venta; hubo al menos tres de­tenidos más durante las pro­testas que pedían la libertad para los Sarabia y el cese de la persecución a su esposa. Tur­bas de pandilleros allanaban el Mercado Hidalgo o los encla­ves comerciales de la UPVA, o contingentes policiacos sin orden judicial arremetían con­tra los comerciantes (Proceso 2122).

El 9 de diciembre de 2015 la policía detuvo a Xihuel, otro de los hijos de Sarabia. Y el 5 de abril de 2016, en las inmediaciones del Mer­cado Hidalgo, secuestraron a su hija Meztli; la liberaron horas después, amenazada y golpeada. El 29 de junio de 2017 fue asesinada a tiros en las oficinas de la UPVA. Junto al cuerpo de la joven, un men­saje: “Sigues tú Simitrio”.

La UPVA y Simitrio nunca dejaron de acusar a Moreno Valle de estar detrás de cada acto represivo, incluso en su sexenio extendido en la figura del gobernador Antonio Gali, incondicional del exmandata­rio.

El pasado proceso elec­toral en el que se encumbró Martha Érika Alonso como gobernadora tuvo un saldo trágico: 11 actores políticos fueron asesinados en Puebla, según el Indicador de Violen­cia Política en México, que integró la agencia privada Etellekt Consultores.

El morenovallismo era señalado por dirigentes indí­genas por su talante represor. Ante la suma de casos, en marzo de 2014 integraron el Frente Indígena Campesino de México (Ficam) que en la Sierra Norte tuvo su plenaria para sumar oposiciones de todo el país que, por razones ambientales y sociales, exi­gían consulta indígena previa, libre e informada, así como el cumplimiento de normativi­dad ambiental.

El 4 de junio de 2014 An­tonio Esteban Cruz fue asesi­nado en El Rincón, un paraje de la ribera del río Apulco donde la Comisión Federal de Electricidad quería construir una de las hidroeléctricas que proyectó para la Sierra Norte.

Cruz había formado parte del grupo de ancianos y diri­gentes sociales serranos que fundó el Ficam, cuyos miem­bros sumaban al menos 14 ca­sos de agresión documentada, además de amenazas y hosti­gamientos.

Una protesta contra una decisión administrativa que implicaba cerrar oficinas del Registro Civil en las juntas auxiliares de Puebla terminó con un niño muerto y dio el apodo con que se conocería a Moreno Valle: El Góber Bala.

El 9 de julio de 2014 la protesta en la comunidad San Bernardino Chalchihuapan devino en un acto de repre­sión en el que perdió la vida –por un tiro en la cabeza– el niño José Luis Tehuatlie Ta­mayo.

Moreno Valle se había obstinado en sacar adelante una Ley para Proteger los De­rechos Humanos y Regular el Uso Legítimo de la Fuerza, iniciativa que implicaba el uso de armas letales y, aun­que en la redacción final no quedó en esos términos, era claro que en consonancia con la tendencia de otras entida­des, como la Ciudad de Méxi­co, se intentaba crear una ley a modo para abatir la protesta social. En Puebla se conoció como “Ley Bala”.

Aunque fue derogada por el propio Moreno Valle, hubo al menos siete agresio­nes colectivas contra pro­testas sociales en el resto de su mandato, dejando más de 600 víctimas, según los datos consultados en los informes anuales del Comité Cerezo.

Pero fue el operativo de San Bernardino el que fue considerado como una de las 19 violaciones graves a los derechos humanos que hasta ahora ha integrado la Comi­sión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), por las cuales se hicieron 11 reco­mendaciones.