En El Santuario no hay movimiento de trabajadores
Tampoco se ve que haya prisas por remplazar los neoprenos que sirven como amortiguadores entre las trabes y las columnas para evitar vibraciones ya que los instalados no cumplen las especificaciones exigidas por la norma oficial
Por Francisco Andalón López

Tanto la zona del Santuario como la de Plaza de la Bandera se encuentran solitarias y ya tienen más de tres años cerradas a la circulación, lo que ha llevado a la quiebra a cientos de comerciantes, además de generado tremendo caos vial/Foto: Archivo Página 24
Abandonadas, es como se encuentran las obras pendientes de la línea 3 del tren ligero y todavía no se ha iniciado el cambio de los neoprenos que sirven como amortiguadores entre las trabes y las columnas para evitar vibraciones ya que los instalados no cumplen las especificaciones para ello establecidas en la Norma Oficial Mexicana.
Página 24 realizó un recorrido por diversos puntos en los que las obras todavía no han sido concluidas y no se observó la presencia de trabajadores, tal es el caso de la estación Santuario, en las inmediaciones de Palacio Federal, en donde se encuentra bloqueada con malla ciclónica para impedir el paso de la gente.
Otro punto que prevalece de la misma manera es la estación que se encuentra en las inmediaciones de la Plaza de la Bandera, en donde no se abierto siquiera a la circulación los carriles que ya tienen más de tres años cerrados y que prácticamente provocó la quiebra de locales comerciales que estaban abiertos y que se quedaron sin clientes porque la gente no tenía dónde dejar sus vehículos estacionados.
Desde el 28 de septiembre de 2015 se llevó a cabo el cierre total de este punto y cuando se hizo el anuncio, Rodolfo Guadalajara Gutiérrez, director del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur), detalló que éste tendría una duración de ocho meses, pero esto fue algo que se incumplió, debido a los retrasos que tuvo la construcción del tramo subterráneo y la gente sigue esperando su apertura.
Cambio de neoprenos está en veremos
El 19 de noviembre pasado, Enrique Alfaro Ramírez, entonces gobernador electo, cuestionó al que era presidente de México, Enrique Peña Nieto, sobre deficiencias en la instalación de neoprenos, lo que implicaba un retraso aún mayor en la entrega de esta obra que en su momento se dijo sería una de las más importantes de su administración.
“¿Está enterado presidente que eso implicaría tener que levantar de nuevo las trabes (desarmando las vías y la red eléctrica que ya están instaladas) para poder corregir el error cometido en los estudios de laboratorio hechos por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes?”.
“¿Podría decirnos señor presidente cuánto va a costar arreglar este problema, cuánto tiempo se va a llevar y si hay garantías de que esto no pondrá en riesgo a los usuarios de la Línea 3?”, cuestionó Alfaro Ramírez.
Como respuesta, apenas unas horas de que concluyera la administración de Peña Nieto, el presidente aseguró que son situaciones normales, tal como le ocurre a una persona cuando acaba de construir su casa.
“Quiénes de ustedes, cuando han tenido su casa propia, la han construido, no tendrán que hacer alguna modificación, algún arreglo una vez que empiezan a habitarla. Lo mismo ocurre con las obras públicas y, por supuesto que lo importante no es señalar la falla, sino corregirla”.
Pero todavía no se lleva a cabo el resarcimiento de las deficiencias que provocó la empresa Neoprenos Moldeados S.A. de C.V.
