Para reducir impacto ecológico

En el Departamento de Madera, Celulosa y Papel del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías se desarrollaron películas biodegradables creadas a partir de almidón de maíz y el reciclaje del cartón de embalaje; son una alternativa al uso de los plásticos sintéticos

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Los resultados de esta película creada en el CUCEI han demostrado que el material se puede usar para empaques o recubrimientos de alimentos secos, aunque aún se requieren estudios para definir su uso, el ambiente que será destinado y la manera de comercializarlo/Foto: Cortesía

Los resultados de esta película creada en el CUCEI han demostrado que el material se puede usar para empaques o recubrimientos de alimentos secos, aunque aún se requieren estudios para definir su uso, el ambiente que será destinado y la manera de comercializarlo/Foto: Cortesía

Con el objetivo de crear alternativas menos contaminantes para el medio ambiente, investigadores y estudiantes de la Universidad de Guadalajara (UdeG) preparan materiales nuevos a base de bioplásticos, desde la nanotecnología forestal.

De acuerdo a las labores de quienes conforman el Departamento de Madera, Celulosa y Papel del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), se trata de películas biodegradables creadas a partir de un biopolímero –almidón de maíz–, y el reciclaje del cartón de embalaje. Esto da como resultado un bioplástico que podría representar una alternativa al uso de los plásticos sintéticos y con ello poder disminuir el daño que provocan a la salud humana y medio ambiente.

Por ello, desde hace un año las especialistas Magdalena González Pérez y María Guadalupe Lomelí Ramírez, trabajan en modificar la química del almidón con el objetivo de mejorar sus propiedades de resistencia y absorción de humedad.

Según González Pérez, si bien hay estudios sobre los almidones, lo que hacen es mezclarlo con químicos de grado alimenticio, es decir, solubles en agua, y no emplean solventes tóxicos, con lo cual se reduce la cantidad de contaminantes para procesarlos.

Respecto a lo que es el proceso, detalló que combinan la fécula de maíz y agua. Con temperatura y agitación forman un gel, al cual le adicionan un plastificante para que la película tenga flexibilidad, y evalúan otros aspectos como el blanqueo de fibras, a fin de determinar si mejoran las propiedades.

Una película de almidón sin refuerzo tiene cinco megapascales de resistencia a la tensión, y al ser incorporado el refuerzo, se eleva hasta 14 aproximadamente, en tanto que el plástico convencional posee de entre 10 a 25 de resistencia.

“Al incorporar entrecruzante y refuerzo es aún mejor, porque con el primero lo que hacemos es que las cadenas de almidón se unen y forman una red tridimensional, y cuando incorporamos las microfibras le dan elasticidad y resistencia”, señaló.

Los resultados han demostrado que el material posee propiedades aceptables y se puede usar para empaques o recubrimientos de alimentos secos, sin embargo, todavía se requieren estudios para definir su uso, al ambiente que será destinado y la manera de cómo migrará del laboratorio a la industria.