De nuevo criminales quitan letras a estatuas de insignes de Jalisco

Las palabras que explican qué hicieron estos personajes, y en algunos casos sus nombres, aparecen “chimuelos”, pues los rateros se han llevado el metal, sin que los rondines o la vigilancia de la policía tapatía ponga fin al problema

Por Francisco Andalón López

La delincuencia y el van­dalismo azota gran parte de la Zona Metropolitana de Guada­lajara (ZMG) y la zona centro de la capital del estado no es la excepción, sobre todo cuando de robar cobre se trata, tal como ha ocurrido en la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres, cuyas figuras y letras que definen de quién se trata se encuentran in­completas.

La escultura de María Iz­quierdo, destacada pintora y escritora fue una de las últi­mas figuras en llegar a este mausoleo que reconoce a las personas que han hecho his­toria y llevado a otros niveles al estado, siendo develada su escultura apenas el 30 de oc­tubre pasado, pero de las le­tras de sus actividades profe­sionales apenas queda una.

Cuando se develó, debajo del nombre señalaba que se trató de una pintora y escrito­ra, pero desde hace ya varios días esta leyenda desapareció y ahora sólo se puede leer que se trata de una “pintora” y de las letras de bronce la única que permanece en el lugar es la “N” y ya ni siquiera se puede ver que también fue escritora.

Pero no es la única que ha sido víctima de la delin­cuencia o el vandalismo. De la estatua de José Guadalupe Zuno, anteriormente decía “José Gpe. Zuno”, pero el “Gpe:” ya no existe. Del pin­tor y muralista Gabriel Flores García, ha desaparecido la “A” de su segundo apellido, mientras que las demás letras permanecen.

De la escultura de Jacobo Gálvez, la “U” de arquitecto también ha pasado a otro des­tino en tanto que la “I” y la “C” del nombre de Francisco Rojas González, quien fue antropólogo y literato, tam­bién han dejado de existir en la rotonda.

En el caso de Manuel Ló­pez Cotilla, la “D” de edu­cador, tampoco se encuentra en la base de su escultura y con respecto a la escultura de Ignacio L. Vallarta, las le­tras que han desparecido de su ocupación de jurista son la “U” y la “R”, pero en este caso se puede observar que se trata del deterioro de la cante­ra de la base.

De la desaparición de estas letras, no se tiene registro de la detención de alguna de las personas implicadas en ello, salvo el 6 de noviembre del año pasado, cuando presun­tamente dos sujetos robaron la “U” del nombre de Manuel López Cotilla y cinco letras del nombre de Francisco Ro­jas González, que paradójica­mente son en su mayoría di­ferentes a las que actualmente hacen falta en su escultura.

Esta es una de las zonas más vigiladas de la ciudad, pero esto no ha sido factor para que los amantes de lo ajeno hagan de las suyas ac­tualmente y en el pasado, tal como ocurrió en abril de 2012, cuando uno de los llamados niños “miones” fue robado de la Plaza Tapatía, sin que se pudiera detener infraganti a persona alguna, aunque días más tarde fue recuperada an­tes de que fuera fundida.