Todos llegan con la certeza de que en algún momento se volverán a reunir con quienes se adelantaron en el camino
Familiares visitan a sus seres queridos en el camposanto, con el recuerdo latente por siempre en sus mentes y corazones
Por Francisco Andalón López

Miles de familiares de personas que fallecieron acudieron a los cementerios de la ZMG para visitar sus restos terrenales/Foto: Francisco Tapia
Abarrotados, así es como lucieron los panteones de la zona metropolitana de Guadalajara, los que familiares de personas que fallecieron acudieron para visitar sus restos terrenales, pero con el recuerdo latente por siempre en sus mentes y su corazón, sobre todo con los gratos recuerdos que se generaron durante el tiempo que se convivió con ellos.
Este fue el caso de varias de las personas que acudieron a visitar a sus seres queridos, sintiendo en muchos casos que todavía tenían un largo camino por recorrer, tal fue el caso del hijo de la señora Catalina.
“Pues qué le podría decir, lo sentí mucho porque falleció en un accidente, él no era vicioso, no tomaba. Ya tenía mucho que no venía, el año pasado apenas me trajeron porque no puedo venir yo sola”, señaló esta mujer de la tercera edad quien todavía resiente la muerte de su hijo.
Otros visitaron a otros seres queridos, que en ocasiones sólo se vive del recuerdo que se tiene de ellos y más de las fotografías, puesto que tienen bastante tiempo que fallecieron, como el papá de Sandra: “Bueno mi mami hace tres años (que murió) y mi papá ya 22. (Los recuerdo porque) precisamente nos dan el día en nuestros trabajos y aprovechamos para venir y darle mantenimiento y pues a visitarlos”.
A pesar del tiempo que ha pasado desde la muerte de sus familiares, siempre es buen momento para tenerlos en la memoria y sobre todo para recordar sus consejos y enseñanzas, según describieron algunas personas que platicaron con Página 24.
“Bueno pues los consejos que nos dieron ellos los consejos y siempre nos dijeron que nos portamos bien y hoy nos toca venir a visitarlos”, señaló María, quien acudió al panteón a visitar a sus papás.
“Yo vengo a visitar a unos abuelos, Don Susano y Doña Juanita, pues les traemos flores y ahorita les ponemos sus veladoras y les rezamos”, describió lo que hacen en el panteón Susana.
Cada familia acude a los panteones de manera peculiar, con las costumbres que se repiten año con año, por ejemplo, hay quienes les llevan música, principalmente de norteño y mariachi, para rememorar esas fiestas y las canciones que les gustaban a sus seres queridos.
Otros acuden simplemente a hacer una visita, otros rezan, hay quienes hasta llevan comida para pasar varias horas a un costado de las tumbas, pero todos con la certeza de que en algún momento se volverán a reunir con quienes se adelantaron en el camino para gozar de la convivencia que se tenía con ellos cuando respiraban.
Flores, por la nubes
Por las nubes, así es como se encontraban los costos de las flores durante estos días de visita a los panteones, principalmente de aquellas que son utilizadas no sólo para adornar las tumbas de los seres queridos, sino que también se utilizan para la creación de los altares de muerto, tal es el caso de la flor de cempasúchil.
El ramo de esta flor tuvo un costo variado, según el tamaño del mismo y el lugar en el que se ofertaba, ya sea en algunas florerías, en las esquinas de las calles o en los mercados de flores, yendo de los 50 hasta los 80 pesos, pero que de acuerdo con las personas entrevistadas por este Diario, se trata de mantener las tradiciones que han sido pasadas de padres a hijos para recordar de una mejor manera a aquellos que dejaron de existir físicamente.
“A mí en la guardería de mi hija me pidieron que llevara un ramo de flores de cempasúchil, por lo que tuve que ir aquí cerca a conseguirlo”, señaló la señora Miriam, quien tuvo que ir a la glorieta de Niños Héroes y Arcos para conseguir esta flor, cuyo ramo le costó 50 pesos, aunque no contenía una gran cantidad de las flores.
“Yo nomás compré un ramito para poner mi altar en la casa para recordar a mi hermano; me costó 20 pesos unas cuatro flores, porque me querían vender todo el ramo, pero no necesitaba tanto, así que nomás compre poquitas y me salieron bien caras”, indicó la señora Lourdes, quien por primera vez puso un altar de muertos a petición de su hija pequeña que quería recordar a su tío.
Aunque esta flor también se puso en los altares de muertos que se instalaron en diversos puntos de la zona metropolitana de Guadalajara, destacando algunas instancias gubernamentales, en donde se pusieron fotos de aquellas personas que fallecieron en los últimos doce meses, con el fin de recordarlos y en otros casos otorgarles un reconocimiento a lo que hicieron en vida.
El nombre de esta flor en México proviene del náhuatl y significa flor de 20 pétalos, la que en antaño y todavía en algunos lugares del país, se utiliza para tratar enfermedades digestivas, aunque su mayor utilización se realiza durante la celebración del Día de Muertos.
De acuerdo con la tradición, a estas flores se les quitan sus pétalos para marcar el camino que tendrán los seres queridos que regresan ese día para visitar a quienes todavía permanecen en la tierra, por lo que este camino es para que no se pierdan en el recorrido que hacen hacia los altares que se ubican en las viviendas principalmente.
