Por Jaime Ramírez Castillo

A una mujer motociclista su imprudencia le costó la vida. La noche del sábado 27, en la calle Independencia a su cruce con Liceo, a un costado de la Catedral Guadalajara, en el centro de la metrópoli se registró el accidente.

De acuerdo con testigos, la joven motociclista no res­petó la luz roja del semáforo de la calle Liceo y colisionó contra un vehículo Nissan pintado con los colores ofi­ciales de taxi.

De hecho, el conductor del automóvil de alquiler intentó maniobrar para evitar el im­pacto, pero no pudo. Paramé­dicos de la Cruz Roja confir­maron la muerte de la dama.

El conductor del taxi que­dó en calidad de retenido en lo que se deslindan responsa­bilidades.

Tragedia

La noche del sábado 27, en la colonia El Zalate, muni­cipio de Guadalajara se regis­tró una tragedia.

Tres niños hermanos se in­toxicaron tras consumir galle­tas impregnadas con raticida. El hecho se suscitó al exterior del mercado de la mencionada colonia, ubicado en la avenida Sor Juana Inés de la Cruz, en­tre las calles Concepción Ur­quizar y José Luis Velazco.

De acuerdo con las auto­ridades, los pequeños al estar jugando se encontraron tira­das en la calle varias galletas, los infantes se las comieron sin saber que estaban llenas de veneno.

El químico hizo estragos en los cuerpos de los niños casi de forma inmediata, sus familiares al notar que esta­ban intoxicados los traslada­ron a la Cruz Verde Ignacio Allende, ubicada en la aveni­da Pablo Valdez al cruce con la calle Gaza, en la colonia Miguel Hidalgo.

Desafortunadamente, en el puesto de socorros se confir­mó el deceso de dos pequeños de 4 y 6 años de edad, un ter­cero de 12 años logró sobrevi­vir; se recupera en el área de toxicología de la Cruz Verde Ernesto Arias.

De las primeras investi­gaciones realizadas por las autoridades en el lugar se des­prende, que las galletas im­pregnadas con raticida fueron dejadas por los locatarios del mercado para terminar con una plaga de roedores.

Hasta el momento no se reportan personas detenidas por estos hechos. Los cuer­pos de los pequeños que murieron fueron trasladados a la morgue.