Gente ajena a nuestra comunidad rompe con la paz

Riñas y robos de todo tipo se convirtieron en la tónica de esta zona de Guadalajara, todo por los cambios de uso de suelo para permitir la instalación de cantinas y torres de departamentos 

Por Rafael Hernández Guízar

La delincuencia se disparó en la colonia tapatía Providencia donde los ciudadanos aseguraron que urge que Ismael del toro dé muestras de que puede con la presidencia municipal.

Y es que por la presencia de bares, restaurantes y cantinas que se han colocado en la zona con el permiso de las autoridades tapatías, decenas de personas ajenas a colonia a diario acuden al lugar para emborracharse, algo que causa problemas como riñas, robos y sobre todo, que quebrantó la tranquilidad de quienes habitan en este sitio, aseguró la señora Carmelita Garza, una de las vecinas molestas.

“Esta hace muchos años era una colonia muy bonita, donde los que aquí vivíamos salíamos e íbamos con el vecino a compartir el postre, por ejemplo; nuestros hijos podían salir a jugar sin problema, nos conocíamos y era lo que hacía a esta colonia especial, a diferencia de otras de la ciudad. Ahora ya no, ya no podemos ni salir a caminar o a misa, nos tenemos que ir en el carro y con el miedo de que nos vayan a hacer algo porque la mayoría de personas se fueron, muchos mejor vendieron sus casas porque aquí empezaron a abrir restaurantes y cantinas, una cosa que no se imaginaba uno, ya ahorita pues ya no se puede hacer nada porque ya está lleno, ya qué hacemos”, lamentó la ofendida mujer.

Y es que en distintas zonas de la colonia se han abierto infinidad de negocios, siendo precisamente por las principales avenidas como Rubén Darío, Montreal, Providencia y Manuel Acuña, Eulogio Parra y José María Vigil las más afectadas. Pero también por calles menos transitadas como Florencia y Nueva Escocia igualmente se han abierto negocios que hasta hace unos años no estaba permitido, ya que se trataba de una zona habitacional.

Ahora los problemas se han incrementado, pues no sólo son los giros señalados, sino que en lugares donde había casas, además han construido también torres de departamentos y plazas comerciales.

Los robos son casi siempre de autopartes, entre tapones de rines, espejos, faros y computadoras de los carros; los vecinos y visitantes de la zona ven con desánimo cómo su patrimonio sufre descalabros enormes.

Uno de los mayores conflictos ahora es también la falta de estacionamiento y el tráfico.