Sicario disparó a grupo en Miravalle
Por Jaime Ramírez Castillo

El recién nacido se recupera dentro de una incubadora porque sus pulmones no se han desarrollado del todo (Foto: Especial)
Jenny tenía ocho meses de embarazo; sin embargo, una bala en la cabeza disparada por un sicario terminó con su vida, pero no con la de su bebé. La trágica historia ocurró la madrugada del domingo 7 de octubre, a la entrada del edificio señalado con el número 286 de la avenida Academia, entre las calles Compositores y Avenida Bellas Artes, en la colonia Miravalle, en Guadalajara.
Jenny, de 18 años, y su esposo César, de 22, convivían con varios amigos cuando un Macabro hombre que cubría su rostro con el gorro de una sudadera negra disparó contra los jóvenes.
“Yo escuché un grito, ya valió madre, pensé que era la ley (policía) porque estábamos tomando en la calle, en eso me eché a correr y comencé a escuchar los balazos”, narró Pedro (nombre ficticio), quien atestiguó el hecho.
Jenny recibió un balazo en la cabeza a la altura de la nuca; quedó tendida inconsciente, pero con vida afuera del departamento número 8.
Su esposo César comenzó a gritar desesperado al ver a su mujer agonizando; sus amigos llamaron al 911 y la ambulancia no demoró mucho, según versiones de vecinos.
Jenny fue estabilizada en el lugar por los paramédicos, pero por el tipo de herida su esperanza de vida se reducía a cada minuto. Fue subida a una ambulancia y de inmediato trasladada al hospital 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Al llegar al nosocomio cayó en paro respiratorio, los médicos intentaron reanimarla, pero Jenny murió; sin embargo, el milagro de la vida se tejía en su vientre.
Los doctores que minutos antes habían confirmado su fallecimiento trajeron vivo a su bebé mediante un procedimiento médico.
El recién nacido se recupera dentro de una incubadora porque sus pulmones no se han desarrollado del todo. En el lugar donde Jenny quedó tendida mal herida, sus amigos colocaron un puñado de veladoras formando una cruz.
