Inhabilitados física o psicológicamente para ser operativos
Por el desgaste en el trabajo los uniformados municipales y estatales no controlan sus impulsos agresivos, o tienen problemas de estrés, ansiedad y depresión, según investigadores de la UdeG
Por Elizabeth Ríos Chavarría

Los preocupantes resultados están asociados con las situaciones estresantes en el trabajo como policías, a lo que se suman jornadas extenuantes, falta de equipo adecuado, abusos de poder de los comandantes, accidentes laborales y aspectos que les generan deterioro en sus procesos psicológicos, así como desgaste en la relación con la familia o pareja/Fotos: Cortesía
Entre los policías municipales y estatales de Jalisco existe un sector inhabilitado física o psicológicamente para trabajar de manera operativa, develó un trabajo realizado por académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Problemas psicológicos y sociales de los policías municipales y estatales de Jalisco, mismos que se ven reflejados en sus niveles de estrés, ansiedad, depresión y desempeño laboral, son detallados en mencionada investigación, realizada por Francisco Gutiérrez Rodríguez, jefe del departamento de Psicología Básica del CUCS de la UdeG.
En el trabajo realizado por el experto, en el cual se consideró una muestra de 5 mil 970 elementos, se detectó que el 12 por ciento sufren de problemas en el manejo de sus impulsos agresivos.
La investigación se tituló “Perfil psicosocial y laboral del oficial de policía en la zona metropolitana y del estado”, en el cual y con relación a los impulsos agresivos, se detectó que 470 elementos externaron tener problemas con la oficina de Asuntos Internos de sus corporaciones, por proporcionar información inexacta sobre la ubicación donde se han cometido delitos, así como por el uso exceso de violencia con los detenidos, además del maltrato y violación a los derechos humanos.
También, alrededor del 12 por ciento reportaron ansiedad, mientras que entre el 12 y 26 mostraron más de un síntoma como agresividad, sentirse enojado durante la mayor parte del día, depresión por no poder sacar adelante a la familia, así como dolores de cabeza o cefaleas tensionales.
De acuerdo a la investigación, los resultados están asociados con las situaciones estresantes en el trabajo, jornadas extenuantes, falta de equipo adecuado, abusos de poder de los comandantes, accidentes laborales, y demás aspectos que les generan deterioro en sus procesos psicológicos, así como la relación con la familia o pareja.
“Dentro de las evaluaciones psicológicas advertimos que el trabajo del policía es de alto riesgo, e implica altos niveles de estrés psicosocial, así como estragos en su salud mental”, refirió Gutiérrez Rodríguez.
A tal grado repercuten todas estas medidas en los uniformados, que durante la investigación se detectó que el 3 por ciento de los policías evaluados ya presentaban un deterioro cognitivo que los incapacitaba para cuestiones operativas, trabajando aún en activo.
Como ejemplo de estos casos, se detectó a oficiales que tuvieron impactos de bala penetrantes en cráneo al participar en un enfrentamiento con arma de fuego, lo que les acarreó alteraciones en sus procesos psicológicos como pocos reflejos, así como deficiente percepción visual.
Además, se registraron casos en donde el policía ya no tenía la precisión para portar un arma, sin miras a que se fueran a jubilar pronto, pues a juicio de los jefes todavía seguían en “buenas condiciones” para trabajar.
