Su actividad laboral “pega” a su salud: Investigadores

Por Elizabeth Ríos Chavarría

En ocasiones tienen que utilizar aguas negras y exponerse al fuego y al humo para producir ladrillos, lo que les genera parasitosis y transtornos músculo-esqueléticos, esto de acuerdo con un estudio realizado por la UdeG en dos comunidades productoras de Tonalá/Foto: Archivo Página 24

En ocasiones tienen que utilizar aguas negras y exponerse al fuego y al humo para producir ladrillos, lo que les genera parasitosis y transtornos músculo-esqueléticos, esto de acuerdo con un estudio realizado por la UdeG en dos comunidades productoras de Tonalá/Foto: Archivo Página 24

De acuerdo con varias investigaciones realizadas por académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), los ladrilleros de Tonalá viven y laboran en condiciones infrahumanas, por la situación de pobreza en la que se encuentran y las consecuencias que esto les trae a su salud.

Arrancados en octubre del 2017 hasta marzo de este año, los trabajos se centraron en los problemas de parasitosis que presenta este sector, como consecuencia de tratar con aguas negras y las condiciones antihigiénicas en las que viven.

También, el estudio abordó los trastornos músculo-esqueléticos, presentados por su actividad laboral; así como los problemas respiratorios que desarrollan y las condiciones socioeconómicas que enfrentan.

Por ello, los resultados ayudarán a crear estrategias desde lo académico a fin de sumar esfuerzos que contribuyan a presentar soluciones a las autoridades competentes, que permitan una sustancial mejora en las condiciones laborales en que se desarrolla este sector de las dos comunidades de Tonalá que se investigaron.

Al ser Jalisco uno de los estados que destaca como productor de ladrillo artesanal, al contar con 2 mil 500 ladrilleras –de las cuales la mitad se concentra en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG)–, en la investigación se constató que en Tonalá existen alrededor de 500 en las que laboran hasta 12 personas, las cuales tienen que hacer uso de aguas negras para fabricar ladrillos, sometidas a jornadas extensas y pesadas de trabajo.

Los ladrilleros se conforman por familias extensas, sin embargo, de acuerdo a la académica del CUCS Genoveva Rizo Curiel, trabajan en terrenos arrendados por un fabricante a quien le venden la materia prima que laboran en alrededor de 400 pesos por mil ladrillos. Si a esto, se le suman jornadas de entre seis a más de 10 horas sin contar con prestaciones básicas como seguridad social o Seguro Popular, las condiciones son más complejas para este sector.

De ahí la importancia del estudio, a fin de involucrar a los expertos que conocen el lugar y la situación y lograr en conjunto con las autoridades del lugar, circunstancian más propicias de trabajo para este sector de la sociedad.

“El ingreso no les ayuda para adquirir una vivienda propia con todos los servicios y modificar su estilo de vida, y la cultura de muchos de ellos ocasiona que no le vean sentido a adquirir una casa: responden: ‘¿Para qué? Si conseguimos otro trabajo, nos vamos a vivir a otro lado’. Ellos no piensan en el futuro”, refirió por su parte, Imelda Orozco Mares, jefa del departamento de Salud Pública del CUTonalá.