Los regidores salvaron “moral privada”: José de Jesús Becerra

El experto en derecho por la UdeG explicó que las modificaciones hechas recientemente en el cabildo tapatío no fomentan la libertad sexual; antes bien,  buscan defender al ciudadano de extorsiones de policías

Por Elizabeth Ríos Chavarría

De acuerdo con el académico en derecho, el cambio en la normativa se hizo en razón de los derechos humanos, y tutela incluso el derecho a la libre expresión sexual y el derecho a la seguridad e integridad personal, a fin de que no sean extorsionados por policías/Foto: Cortesía

De acuerdo con el académico en derecho, el cambio en la normativa se hizo en razón de los derechos humanos, y tutela incluso el derecho a la libre expresión sexual y el derecho a la seguridad e integridad personal, a fin de que no sean extorsionados por policías/Foto: Cortesía

Están equivocados aquellos que piensan que las relaciones sexuales en la calle serán permitidas luego de la reforma al Reglamento de Policía y Bueno Gobierno, que el gobierno de Guadalajara avaló hace unos días; mencionada medida no es un cheque en blanco, señaló el académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José de Jesús Becerra Ramírez.

El también director de la División de Estudios Jurídicos del CUCSH refirió que esta reforma fue elaborada en razón de los derechos humanos y su técnica es tal, que tutela incluso varios bienes jurídicos como el derecho a la libre expresión sexual y el derecho a la seguridad e integridad personal, a fin de que no sean extorsionados por policías.

Todo esto, agregó, sin descuidar a quienes se sientan ofendidos pues aún pueden acudir a las instancias de seguridad municipal a denunciar. Por ello, señaló que existen diversas moralidades: la privada, relacionada con lo individual; así como las compartidas, relacionada a lo público.

“Al revisar el reglamento, los regidores ponderaron y salvaron precisamente una posible moral privada, que se pueda ver afectada. Cuidaron que cuando se afecte esa moralidad privada la fuerza pública actúe. El debate se está desviando a una moralidad privada que es importante que se exprese. Pero una moralidad pública no puede imponerse a la norma que está adecuada a lo que les habilitó la Constitución local y federal sobre el ámbito de competencia de los ayuntamientos”.

Agregó que el reglamento se puede impugnar ante las instancias legales correspondientes, sin embargo, enfatizó que no se puede hacer es que alguien sienta que tiene la “verdad moral” al grado de imponerse por sobre la “verdad pública”.

Mencionada reforma se aprobó hace más de una semana en el pleno del ayuntamiento de Guadalajara, y establece que sostener relaciones sexuales o actos de exhibicionismo de índole sexual en la vía pública, lugares públicos, terrenos baldíos, centros de espectáculos, interiores de vehículos, etcétera, serán falta siempre y cuando se realice mediante petición ciudadana.

A pesar de que causó revuelo, de acuerdo a la impulsora de la iniciativa, la regidora Guadalupe Morfín el asentarse así en el reglamento del municipio fue con el único fin de evitar extorsión de los policías al meterse en donde no los llaman, pues tienen detectado un vacío legal en donde uniformados en lugar de reportar piden dinero a jóvenes cuando los encuentran en tales circunstancias de afecto.

“En la sociedad contemporánea debemos de aprender a convivir con el pluralismo sexual, cultural, religioso, así como a respetar a quienes tienen el derecho de oponerse, el reglamento es claro.

La norma cubre que si hay un grupo afectado, la autoridad tiene la obligación de intervenir. En pocas palabras, no es un cheque en blanco que permita todas las expresiones sexuales. Si hay alguien que se inconforme, la autoridad debe de intervenir y si no lo hace, es omisa. Y eso se debe decir: si no interviene, la autoridad está siendo omisa para atender a esos grupos conservadores que tienen todo el derecho de manifestarse y expresarse”, agregó por su parte Becerra Ramírez.