Buscan revertir intenciones del ayuntamiento tapatío

Insisten en que los animales que tiran los carruajes no son maltratados ni explotados

Por Rafael Hernández Guízar

Con la distinción de patrimonio cultural que recientemente les dio la Secretaría de Cultura de Jalisco, los calandrieros tradicionales cobraron nuevos aires para seguir luchando contra las intenciones perversas de erradicarlos de la ciudad/Foto: Archivo Página 24

Con la distinción de patrimonio cultural que recientemente les dio la Secretaría de Cultura de Jalisco, los calandrieros tradicionales cobraron nuevos aires para seguir luchando contra las intenciones perversas de erradicarlos de la ciudad/Foto: Archivo Página 24

Calandrieros de Guadalajara aseguraron que no pararán en su intención de revertir las intenciones del ayuntamiento para que desaparezcan los carruajes jalados por caballos.

Rafael Méndez Barajas, líder de la asociación de conductores de carruajes de alquiler, indicó en entrevista con Página 24 que tras haber sido nombrados por la Secretaría de Cultura de Jalisco como patrimonio cultural, esperan que la tradición que defienden pueda persistir y que no termine pese a los deseos de quienes hoy gobiernan Guadalajara.

Asimismo, recordó que tras el directo que en municipio se dio para que se sacaran estos carruajes, ni el ayuntamiento ni los grupos defensores de los animales se pronunciaron en torno al destino de los caballos. Dijo que pese a que fue el punto de partida por el que se argumentó un “supuesto maltrato animal”, ninguno de estos dos sectores les dio opción alguna para que los animales pudiesen tener un final distinto al de ser sacrificados en una casa de matanza.

Así pues, es gracias a la persistencia que han mostrado que más de una treintena de caballos pueden tener utilidad y mantenimiento ya que cada una de las calandrias que aún opera, cuenta con al menos dos caballos, los cuales trabajan alternados y sólo medio día.

Tras platicar con el líder de los calandrieros, fuimos también testigos de lo que tantas veces han señalado ante los medios de comunicación, la ligereza de las calandrias; en efecto, las llantas que cuentan con baleros, hacen fácil su desplazamiento, y ante nosotros se dio una demostración de cómo una persona de apenas 1.50 metros de altura y menos de 50 kilogramos de peso puede mover dicha calandria con facilidad, ya que en lugar de cargar como muchos lo han argumentado, el caballo sólo desplaza el peso del carruaje.