Resultado de proyecto de alumnos en el CUTonalá

Por Pablo Miranda Ramírez

Dos jóvenes tapatíos, Jorge Adrián González y Elizabeth Ventura, trabajan en la elaboración de un prototipo que pueda realizar movimientos previamente programados y que estos sean activados cuando respondan a estímulos como la ansiedad o la concentración/Foto: Cortesía

Dos jóvenes tapatíos, Jorge Adrián González y Elizabeth Ventura, trabajan en la elaboración de un prototipo que pueda realizar movimientos previamente programados y que estos sean activados cuando respondan a estímulos como la ansiedad o la concentración/Foto: Cortesía

Con el fin de elaborar una prótesis funcional, dos jóve­nes tapatíos, Jorge Adrián González y Elizabeth Ventura, trabajan en la elaboración de un prototipo que pueda reali­zar movimientos previamen­te programados y que estos sean activados cuando res­pondan a estímulos como la ansiedad o la concentración.

Para captar esta informa­ción los jóvenes utilizan una diadema comercial que con­tiene un electrodo seco que es colocado en la sien del usuario; esta envía un pa­quete de datos a un disposi­tivo móvil o fijo para visuali­zar la información que emite el usuario según el estímulo al que esté reaccionando.

Posteriormente esta in­formación es categorizada según el estímulo, que pue­de ser distracción, atención o estrés, y los datos pueden ser asociados a un movi­miento en específico pro­gramado según los motores que contiene la prótesis con que trabajan. Por ejemplo, la reacción registrada cuando alguien está enojado podría relacionarse con el movi­miento del meñique.

Jorge González menciona que contaron con el apoyo de neurólogos de la Clínica 14 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quienes les asesoraron en el uso de los electrodos y la interpretación de las ondas cerebrales, y también les permitieron conocer sobre los procesos que se realizan durante exámenes con elec­troencefalogramas.

Cada cabeza es un mundo

No obstante, debido a que cada persona reacciona de diferente manera ante es­tímulos, los movimientos de cada prótesis deberán pro­gramarse según el usuario, agrega Jorge González. Por ahora, el prototipo con que trabajan ha reaccionado de buena manera cuando Jorge se coloca el electrodo para realizar movimientos, pero con otros usuarios esta tarea es más volátil.

“Esos comportamientos son los que empezamos a estudiar y básicamente que­remos que el proyecto vaya de ese lado: que según la ac­tividad cerebral responda y ante estímulos externos va a ser como reacciona”, explica Elizabeth Ventura, quien es estudiante de ingeniería en biomédica en la Universidad de Guadalajara (UdeG).

El desarrollo de esta pró­tesis inició con la finalidad de ser el proyecto de titu­lación de ambos jóvenes, quienes obtuvieron el grado de tecnólogos en desarrollo electrónico por el Centro de Enseñanza Técnica Industrial, campus Tonalá. Además, su trabajo ha sido reconocido por colectivos de robótica de Guadalajara y ya han sido in­vitados a exhibir su proyecto.

Tecnología para la sociedad

Ambos jóvenes buscan dedicarse al desarrollo de tecnología que pueda ayu­dar o brindar un beneficio para la sociedad. Elizabeth Ventura menciona que en un futuro buscarán perfeccio­nar este prototipo para que mejore las funciones motri­ces y responda a una fuente de estímulos previamente seleccionados y vinculados a un movimiento.

Jorge González señala que contaron con apoyo de las impresoras 3D de la Universidad de Guadalajara para elaborar la prótesis, que fue impresa con base en un diseño de dominio público; sin embargo, se prevé reali­zar un diseño especializado para los próximos prototipos con que trabajarán. (Agencia Informativa Conacyt)