“Muertes de equinos son circunstanciales”, insisten
Los choferes les dan a sus bestias el mejor cuidado que un animal podría tener, además de contar con revisiones trimestrales para conocer su estado de salud y atender cualquier contingencia o enfermedad que se presente
Por Francisco Andalón López

“No anda un solo caballo en el centro histórico sin que esté revisado por las autoridades de Guadalajara y por veterinarios de la UdeG”, insistieron quienes aún utilizan equinos para mover las calandrias/Foto: Francisco Andalón López
Operadores de calandrias descartaron generar un maltrato animal contra los caballos que todavía trabajan y aseguraron que se les dan los cuidados que requieren, por lo que las muertes de dos equinos en el último año fueron circunstanciales.
De acuerdo con Erick Alberto Gutiérrez Martínez, uno de los calandrieros que todavía tiene dos caballos a su cargo, se les ofrece el mejor cuidado que un animal podría tener, además de contar con revisiones trimestrales para conocer su estado de salud y atender cualquier contingencia o enfermedad que se presente.
“Pues todo tipo de cuidados, los tenemos en caballerizas, todos tenemos dos caballos por calandria, un día trabajan y un día descansan; constantemente los está revisando el veterinario Rubén Anguiano Estrella cada tres meses y los revisa de todo a todo, un chequeo general, tienen control de talla, peso, cada caballo, o sea, están al 100 todos los caballos”.
Según Pedro Aguilar Bautista, quien es uno de los líderes de calandrieros del primer cuadro de la ciudad, los caballos son seres vivos y al igual que un humano, también están expuestos a paros y una muerte repentina, tal como ocurrió con “Pantera” el año pasado en Calzada Independencia y Prisciliano Sánchez, así como “Grano de Oro” durante esta semana.
“Los caballos son animales que como nosotros tenemos corazón, hígado y podemos perecer en cualquier momento. Los caballos comen alfalfa y maíz, están vitaminados, están revisados por el doctor Anguiano, la unidad de protección animal tiene registrados a los caballos ahí, o sea, no anda un caballo en el centro histórico sin que sea revisado por la unidad de protección animal, pero desafortunadamente es el riesgo que se corre, en cualquier momento puede caer desfallecido un caballo”.
Por ello es que calificaron como lamentable la muerte de “Grano de Oro”, el caballo que falleció la tarde del pasado miércoles tras haberse desvanecido en el primer cuadro de la ciudad, por lo que esperan el dictamen forense para conocer las causas de su muerte.
Esperan calandrias eléctricas
Actualmente en Guadalajara todavía existen 49 calandrias jaladas por 98 caballos, pero operadores de éstas descartaron provocar un maltrato animal contra los equinos que todavía están trabajando mientras esperan que lleguen las calandrias eléctricas para hacer la migración que se inició desde mayo de este año, algo que ha sido bien aceptado por los usuarios.
“De repente cuando estamos juntos hay quien quiere calandria eléctrica y hay quien quiere caballo, o sea, estamos uno y uno”, consideró Erick Gutiérrez.
“Las eléctricas bueno, tienen su mercado, que es gente que está en contra del maltrato animal, las que prefiere de caballos, pues es gente que le gusta la tradición, como hay mercado pues para las dos”, indicó Pedro Aguilar.
Aunque la gente que más ha aceptado la migración es la que vive en la ciudad, puesto que muchos consideran que con esta medida los caballos ya no tendrán que trabajar en la calle, sino que serán atendidos en otros lugares libres de carros y contaminación.
“Ha habido mucha aceptación de la gente, sobre todo de la gente joven, la gente de Guadalajara sobre todo, nos aplauden, nos felicitan que hayamos hecho ese cambio”.
