Crecimiento desordenado de la ciudad, factor decisivo: Investigador

Además de que se creció sin criterios, los gobiernos –desde hace por lo menos dos siglos– se han dedicado a entubar cauces y a generar –sin ton ni son– una red hidráulica que no soporta las subidas de agua en cada temporal

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Por malas decisiones de au­toridades a través de los años, es que la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) es sus­ceptible a inundaciones en el temporal de lluvias, pues en la ciudad no hay capacidad para desalojar el gran volumen de agua que se acumula con cada precipitación, consideró Luis Valdivia Ornelas especialista del CUCSH de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

El experto aseveró que como parte de esas malas decisiones, ha resultado el crecimiento desordenado de la ciudad, el entubamiento de cauces, así como una red hidráulica mal planeada que hacen imposible soportar las 400 inundaciones que se re­gistran en cada temporal.

“Este es un fenómeno co­mún que sucede en Guadalaja­ra, el tema de tormentas. Des­afortunadamente como que no se consideró como un cri­terio fundamental para el pro­ceso de planeación, pero esto lo venimos arrastrando por lo menos en los últimos 300, 400 años, el no entender que esos fenómenos son comunes en la ciudad y que debimos de haber considerado para todo el proceso de planeación, de infraestructura y obviamente en el tema de elaboración de los colectores”.

Además, detalló que entre 1980 y 2004 se documenta­ron 204 tormentas eléctricas, y de acuerdo con estudios del Departamento de Geografía, estos eventos comenzaron a dispararse desde el año 2003, coincidiendo con los niveles de urbanización desordenada.

Respecto a la infraestruc­tura, refirió que la red de co­lectores está diseñada para conducir agua de tormenta de 50 milímetros cuadrados, pero el sistema secundario no tiene capacidad para ello. Además, agregó, de que los criterios técnicos han sido rebasados por el ritmo de urbanización.

“No todo debe urbani­zarse. Tenemos ejemplo de la zona de Plaza del Sol. No todo se resuelve con infra­estructura hidráulica. Es un error técnico pensar que au­mentar la capacidad de un co­lector es suficiente. Las redes de colectores son vulnerables. Las áreas de recarga se están urbanizando, a pesar de que se produce la mayor cantidad de escorrentía. Y se hace con planchas de concreto, lo cual evita la infiltración de agua al subsuelo”, refirió.

Al concluir que en la zona metropolitana no hay equipos de reacción rápida ante tor­mentas, señaló que hacen falta políticas de normatividad de niveles de soporte, que hagan frente no sólo a inundaciones, sino a los fuertes vientos que se vienen con las lluvias, y que provocan árboles, espec­taculares y cableado caído.