Incertidumbre y zozobra para el padre del pequeño Tadeo

Sin deberla ni temerla, los violentos hechos derivados de la agresión contra el ex fiscal de Jalisco le arrancaron un pedazo de su vida; ahora espera que su esposa sobreviva, para iniciar la recuperación

Por Francisco Andalón López

El semblante Carlos Alberto Alexis, de 26 años, es desarticulado; está en shock y no puede creer aún que ya no verá más a su bebé, que su pareja esté al borde de la muerte…. No concibe que unos sujetos para quienes no tiene un calificativo hayan cometido tal atrocidad y aún permanezcan libres/Foto: Francisco Andalón López

El semblante Carlos Alberto Alexis, de 26 años, es desarticulado; está en shock y no puede creer aún que ya no verá más a su bebé, que su pareja esté al borde de la muerte…. No concibe que unos sujetos para quienes no tiene un calificativo hayan cometido tal atrocidad y aún permanezcan libres/Foto: Francisco Andalón López

Destrozado, con el corazón partido, así es como se siente Carlos Alberto Alexis González, papá de Tadeo, el menor de ocho meses de edad que falleció el martes 22 de mayo, luego de haber sufrido quemaduras en el 98 por ciento de su cuerpo porque un grupo de delincuentes quemaron el camión en el que viajaba junto con su mamá, sin importar que algunos pasajeros se quedaron atrapados en el interior, tan sólo por el enojo que les provocó no haber podido cumplir con su objetivo de ejecutar a Luis Carlos Nájera, ex fiscal general del estado y actual secretario del Trabajo.

El semblante de este joven de 26 años de edad es desarticulado; está en shock y no puede creer aún que ya no verá más a su bebé, no concibe el que unos sujetos para quienes no tiene un calificativo hayan cometido tal atrocidad y aún permanezcan libres, sin importar el daño que le causaron a él y a su familia.

“A la ciudadanía les pido que recen por mi señora y que los agradezco mucho sus condolencias y el apoyo que han brindado y espero que estos actos no se repitan porque es una injusticia, yo no quiero que esto quede impune, yo quiero que les caiga el peso de la ley a estos… no sé ni cómo llamarles, es que no tienen ni perdón de Dios”.

El lunes por la tarde, su esposa salió con Tadeo para ir a comprar algunas cosas que faltaban para su bautizo, que sería mañana. Antes de ir a trabajar Carlos Alberto se despidió de ellos, sin saber que sería el último día en que su bebé lo vería.

“Se llevó al niño porque le tenía que medir sus cositas y todo, pero ya no me la dejaron regresar a casa… yo los esperaba… de hecho ella me marcó y me dijo, ‘ahorita te veo, me esperas en la parada del camión para ir por mí y por el niño’ y la última llamada que recibí fue del accidente que había pasado, ella me llamó personalmente”.

Esa fue la última ocasión que escuchó a su esposa. Luego de ser hospitalizada y tras ver que tenía el 92 por ciento de su superficie corporal quemada, se le indujo el coma y se le sedó para que no sintiera dolor.

Ahora se encuentra hospitalizada, con respirador artificial, con un pronóstico reservado y con la promesa de que en cuanto se pueda mover, sería enviada a un hospital de Estados Unidos para que reciba una mejor atención.

“Lo más necesario sería su salud, que me la salvaran, pues mi niño ya se me fue y ella es lo que me queda y yo quiero que esté bien porque se vienen tiempos difíciles, saliendo del seguro si Dios me la presta un poquito más, es un golpe psicológico más fuerte para ella, tanto para mí que tengo que estar con ella, nos cambiaron la vida radicalmente, nos destrozaron por completo”.

Luego de estos hechos, gobierno del estado ofreció atención a este joven, pero sólo fue psicológica y ahora está solo a su suerte, sin tener asesoría legal para actuar en contra de quienes mataron a su hijo y dejaron en estado grave a su esposa; lo único es que se le pagó el funeral y desconoce cómo será el seguimiento que le darán.