“Pusieron a los del tianguis y a nosotras no”, critican

Por Rafael Hernández Guízar

Ni por ser 10 de mayo las dejaron vender sus flores, dos mujeres de avanzada edad que desde hace décadas ofrecen sus flores en el panteón de San Andrés y que se quedaron con las ganas, y con sus ramos. Carmen Lara, una de las afectadas, dijo que a ellas las dejaron fuera de toda posibilidad de ganar algo de dinero en esta fecha; en contraste, a los tianguistas sí les dieron oportunidad.

“Estamos aquí porque el ayuntamiento no nos dejó vender, y nada más somos dos, ahora los del tianguis no se quisieron quitar y pues no nos dejaron. Desde ayer (miércoles) no nos dejaron vender, y le digo que nomás somos dos, as quién le echamos la culpa oiga, pos ni modo ya qué, ya nomás somos dos, qué hago”.

Molesta, sentenció que mientras que a ellas que desde hace años han participado de la visita de decenas de personas al panteón de Los Ángeles, no les asignaron un lugar, ni siquiera cobrado, a los que trabajan en el tianguis les dieron preferencia.

Le dieron mejor espacio: “María de la Paz”, dijo.

Por su parte, María de los Ángeles, otra de las afectadas, igualmente lamentó su situación.

“No nos dejaron y nos iban a quitar ya tenemos años vendiendo aquí, no es justo que hagan eso, es 10 de mayo, que no tienen mamá ellos o qué. Pero qué hacemos, qué hacemos con eso oiga. No vendemos diario, es nada más cada año, según que los del tianguis tienen permiso, pero nosotros ya tenemos más años, desde que eran como tres tumbas nomás, y a ley de sus tanates (sic) no nos dejan vender”.

Aprovechando la ocasión, envió un mensaje al alcalde con licencia Enrique Alfaro: “Pues mire, todos quieren hueso, pero Alfaro pues no nos deja trabajar, es bien gacho, y así pues no, no lo vamos a apoyar, qué hacemos, que nos dé chance porque si no no vamos a votar”, finalizó.

Al lugar acudieron decenas de personas a visitar las tumbas de mujeres que habían perdido la vida, madres, abuelas, tías, parte de la celebración del tradicional día 10 de mayo en el que mientras algunos sufrían, otros ganaban dinero.

Fue el caso de los conjuntos norteños, quienes cobraban desde 50 pesos por canción, hasta mil 200 por la hora de música.