Exquisita tradición en semana mayor

Hay quienes visitan los Siete Templos y hay otros que sólo acuden al centro tapatío a comprar las ya típicas, con sabores tan variados como el camote y el atún 

Por Rafael Hernández Guízar

De crema, camote, cajeta, picadillo y muchos sabores más venden las empanadas en cientos de puestos instalados por toda la ciudad, en una tradición que tapatíos y visitantes disfrutan en esta temporada/Fotos: Francisco Tapia

De crema, camote, cajeta, picadillo y muchos sabores más venden las empanadas en cientos de puestos instalados por toda la ciudad, en una tradición que tapatíos y visitantes disfrutan en esta temporada/Fotos: Francisco Tapia

Abarrotaron ayer las calles del centro de Guadalajara las tradicionales empanadas de cuaresma, los visitantes aprovecharon para saborear lo que por años y años ha constituido una tradición.

Con precios que iban de entre 10 y 20 pesos, se ofrecían empanadas de muchos sabores: Las tradicionales de leche, piña, camote, fresa, cajeta, zarzamora y guayaba, pero también se ofrecían de comida, como de mole, rajas con queso, champiñones y atún.

“Están bien ricas, a mí me encantan yo creo que es la época en la que subo más de peso”, dijo una señora que disfrutaba de una empanada de leche acompañada de un café ayer en pleno centro de Guadalajara.

“Yo sí las recomiendo, ampliamente, porque saben tan ricas y cada año venimos al centro a comprarlas, es más, estamos siempre esperando que sea ya la semana santa para venir a comerlas, porque están tan ricas”, dijo la mujer que llevaba ya en una bolsa varias de estas.

“Son para la familia, hay que llevarles para que las prueben”, siguió contenta al relatar que es la de camote la que más le gusta.

“Pues por su saborcito, está rico, porque no es la clásica de piña o de fresa o de leche que la puedes comprar donde sea, las de camote y las de atún son las que más me gustan, pero más la de camote, la verdad que sí”.

Al dar un recorrido por varios de los puestos tuvimos la oportunidad de probar los distintos sabores. Guadalupe, una mujer de la tercera edad, nos dijo que ella por más de 30 años se ha dedicado a la venta de estos productos en el centro de la ciudad en cada temporada de estas.

“Pues es ya una tradición familiar”, dijo.

–¿Y cuántas vende?

–Mire la verdad que sí son muchas, porque las hacemos caseras, con sabor casero y muy limpias, con mucho cariño para que la gente se las coma rico.

Y a diferencia de otros años, en esta ocasión, incluso se pudieron apreciar puestos de estas empanadas no sólo en el primer cuadro de la ciudad sino también, en los cruces de la Calzada Independencia y los alrededores del mercado San Juan de Dios.

En pasadas administraciones, la venta de empanadas en la semana Santa y de Pascua, era el pretexto par al colocación de puestos de falluca, lo cual, en esta ocasión se vivió de forma distinta.