La robadera está peor que nunca, critican vecinos

Mentira que esta parte –el corazón– de Guadalajara esté a merced de maleantes que escapan por los cierres viales en la zona; a esto se suma la falta de vigilancia y el pésimo alumbrado público que permite delinquir en total impunidad

Por Rafael Hernández Guízar

Aunque se ha denunciado en múltiples ocasiones, el centro de Guadalajara sigue siendo un sitio sumamente peligroso, reiteraron ayer vecinos y comerciantes de la zona.

Tras una denuncia ciudadana que llegó a la redacción de Página 24, acudimos para constatar el grado de hartazgo de la ciudadanía, y descubrimos que en efecto, los tapatíos están desesperados, pues se cometen robos que quedan en total impunidad: “Y más ahora con esto de las obras y que está cerrada la vista, más fácil se van los ratas en moto y en bicicleta, y ya para que los alcances está en chino”, denunció José Carlos Rodríguez, un vecino de la zona muy molesto.

Sentenció que si bien en administraciones anteriores la inseguridad había sido también el azote de los vecinos, ahora ha recrudecido debido a la falta de vigilancia y alumbrado público en muchas de las calles.

“Es que ya no puedes salir, ahora sí ya no pues salir por la noche, porque de día te la piensas, porque no falta el ladrón que pase y se le haga fácil; pero ya de noche, está peor, en serio que está peor que nunca y lo que me desespera es que nadie hace nada, al presidente municipal le vale gorro yo creo porque como no vive por aquí, pues qué le importa, se creen lo que dicen los comandantes, que todo está bien, pero nada está bien, al contrario”.

Agregó que las obras de construcción de la línea 3 del tren ligero y el cierre de la circulación de automóviles en la avenida Alcalde dejaron como resultado el escenario ideal para la comisión de delitos como el robo, más aún por los denominados “motorratones” que operan en la zona centro sin que haya freno aparente.

“La policía no figura, y con el debido respeto es que la verdad no, es un chiste de mal gusto decir que estamos vigilados, porque no estamos vigilados, al menos no por los policías, porque no nos sentimos seguros los vecinos”.

Y es que ahora, los maleantes aprovechan los cierres a la circulación y las obras para escapar con lo robado y así no ser seguidos por la policía, sólo en los casos cuando hay por suerte alguna patrulla o un elemento cercano.