Si de por sí el servicio es una porquería: Usuarios
“Qué poca madre dejar esperando a la gente por un berrinche”, criticaron usuarios quienes dijeron que los transportistas están locos de remate si piensan que su servicio vale 10 pesos como lo exigen
Por Rafael Hernández Guízar

Desde temprana hora, ayer alrededor de 80 rutas del transporte público dejaron de prestar servicio a la ciudadanía, lo que dejó a miles y miles de personas varadas haciendo fila en las paradas de camión esperando la llegada de los autobuses, que jamás pasaron. Por esto, entraron al quite patrullas de la Semov, de las policías municipales y de otras corporaciones/Fotos: Cuartoscuro y Francisco Tapia
La ciudad colapsó ayer tras el paro camionero que realizaron los permisionarios y concesionarios en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Desde temprana hora, alrededor de 80 rutas del transporte público dejaron de prestar servicio a la ciudadanía, miles y miles de personas hacían filas en las paradas de camión esperando la llegada de los autobuses, pero jamás pasó.
Rutas como la 622, 646 y 51 no trabajaron en todo el día y causaron estragos en las actividades de muchos: “Qué poca madre de estos, se van a paro y nos quieren cobrar 10 pesos, cómo se los vamos a pagar y además el servicio es una porquería”, dijo Raúl Jiménez, una persona que esperaba que pasara su camión en los cruces de la avenida Washington y Federalismo, a las afueras del tren ligero.
“Con todo respeto le voy a decir una cosa, cada año es lo mismo, estos cabrones de los camioneros piensan que tenemos para andar pagando más pero de dónde, que no la chinguen, porque para ellos es bien fácil decir que sí podemos pero entonces qué, le dejamos de dar de comer a nuestros hijos para pagarles el pasaje o cómo”, indicó un señor que estaba en el mismo sitio a la espera de la ruta 622.
Y agregó: “Por la ocurrencia de estos voy a llegar tarde a trabajar y me van a descontar el día, voy perder mis bonos y ya con eso se me fue una lana y no es justo porque ya contaba con eso y usted cree que al patrón le va a importar y que me va a decir que no hay problema con el bono de puntualidad por ejemplo, madres, a los dueños de las empresas lo único que les importa son sus ganancias y cómo le hagamos nosotros para ir a trabajar es nuestra bronca”, indicó.
Pero para tratar de palear el problema, fueron los policías municipales y viales los que entraron al quite. Patrullas de las distintas corporaciones brindaban “aventones” a las personas. Las patrullas lucían abarrotadas de personas sentadas en las cajas de las mismas con la ilusión de llegar a sus trabajos, a la escuela, a visitar a alguien, incluso a sus citas médicas.
En las afueras de las estaciones del tren ligero, decenas de patrullas de la policía vial llegaban por las personas.
Sin costo alguno, les ofrecían llevarlos de un lugar a otro por rutas más o menos marcadas, por ejemplo, había algunas que iban por todo el Anillo Periférico, subiendo y dejando personas, algo que generaba en quienes recibían el servicio una esperanza para poder hacer sus actividades.
“Eso, ahora sí nos da gusto ver a los de vialidad, porque otros días le anda uno sacando la vuelta pero ahora que sí le entran, mis respetos”, dijo un jovencito que salía del tren ligero en la estación de periférico norte y que pretendía llegar a su escuela.
Agentes de la policía investigadora de la Fiscalía General del Estado (FGE) se sumaron a la ayuda. Incluso los bomberos prestaban apoyo a la ciudadanía.
Pero hubo también personas de a pie que empezaron a reaccionar; a través de una iniciativa daban aventones en camionetas, algunos sin costo y otros con tarifas estandarizadas de 20 pesos que si bien eran ilegales y más altas de las que lo que los camioneros pedían, eran la única alternativa para muchos.
Los que hicieron su agosto ayer durante el paro camionero fueron los taxistas y conductores de aplicaciones móviles como UBER quienes subían hasta seis personas a sus vehículos para llevarlos de un sitio a otro.
Tras horas de paro, todavía por la noche seguía siendo escaso el servicio de transporte y en zonas del centro de la ciudad, seguían pasando carros particulares ofreciendo el servicio de transporte para llevar a las personas de las paradas de camiones por un costo alto, aunque se trataba de la única opción.
