“Nueva amenaza contra la civilización, impide el diálogo y la solidaridad”
Se pronunciaron también contra la xenofobia, la desigualdad, la discriminación, el cambio climático y los ataques a la libertad de expresión en México

“La pretensión de Trump logró mayor unión entre universidades de México y Estados Unidos, y no sólo entre ellas, sino también con organizaciones de la sociedad civil. El rector de UNAM y su servidor (…)hemos incrementado todas nuestras actividades de movilidad estudiantil y renovado relaciones con universidades de Estados Unidos”, señaló el rector de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla/Fotos: Cortesía
La UNAM y la Universidad de Guadalajara (UdeG) rechazaron todos los muros, tanto materiales como simbólicos, que buscan impedir el diálogo y la solidaridad; entre ellos, la desigualdad social, económica y de género.
Los rectores Enrique Graue Wiechers y Tonatiuh Bravo Padilla dieron a conocer un manifiesto, derivado de las participaciones de más de 40 expertos internacionales, en el coloquio “Los acosos a la civilización. De muro a muro”, en el que afirmaron que el muro que se pretende construir en la frontera norte de México representa una nueva amenaza a la civilización.
La caída del muro de Berlín en 1989, expusieron, se tradujo en la posibilidad de ampliar los vínculos humanos frente a las identidades monolíticas; fue visto como una metáfora de la esperanza y el arribo de una nueva época. “Hoy, el muro de Donald Trump se instituye como la metáfora del desprecio al otro”, explicaron.
Al dar lectura al pronunciamiento, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, Graue subrayó que en esta era de cambios, la vocación de las universidades públicas es la de fomentar principios cívicos y democráticos como la igualdad, la libertad, el respeto a la diferencia, la solidaridad y la investigación científica, urgentes para combatir el ascenso de la xenofobia, el racismo, el sexismo, así como el tratamiento irracional del medio ambiente.
De igual forma, indicó que el desafío que plantea el cambio climático, exige que la toma de decisiones de los gobiernos se base en evidencia científica y produzca políticas ambientales informadas y responsables, al margen de intereses económicos y de la proliferación de discursos anticientíficos.

Imagen de uno de los diseños de la probable apariencia que tendría el denostado muro
En su oportunidad, Bravo Padilla expuso que la incapacidad de algunos gobiernos para responder a las exigencias sociales y económicas ha vulnerado los valores democráticos. El reto actual, dijo, es combatir la desigualdad y la pobreza mediante un proyecto económico alternativo, más justo y sustentable, adecuado a sus propias necesidades sociales y productivas.
“Otro valor democrático en riesgo es el de la libertad de expresión, como lo demuestra el creciente número de periodistas asesinados en nuestro país. La salvaguarda de esa libertad no es sólo una responsabilidad gubernamental, sino de la ciudadanía y de las instituciones en su conjunto”, agregó.
También explicó que a pesar de las contribuciones económicas y culturales de la población latina en Estados Unidos, existe una creciente discriminación que es necesario contrarrestar desde las instituciones y mediante el fomento del diálogo, el respeto a la diversidad y la protección de los derechos civiles.
El arte y las humanidades, añadieron, así como espacios de reflexión y diálogo, como este coloquio, a través de su dimensión crítica, permiten transformar las metáforas e impactar en la realidad.
El coloquio organizado por la UNAM y la Universidad de Guadalajara y que concluyó ayer en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara tuvo el propósito de hacer un diagnóstico crítico acerca de las alternativas para encarar las regresiones políticas y disrupciones sociales, económicas y ambientales que están ocurriendo en el escenario global y en el que participaron expertos como Noam Chomsky, fundador de la llamada lingüística generativa; el premio Nobel de Química, Mario Molina; la secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena; y el sociólogo y filósofo francés, Gilles Lipovetsky, entre otros. (apro)
Acciones de las universidades
Entre las acciones que han realizado estas universidades en conjunto con otras instituciones, el rector Graue Wiechers detalló que han instalado en Seattle, Chicago y Arizona, mesas de trabajo con el grupo Carso, que encabeza el empresario Carlos Slim, con el objetivo de formar facilitadores de ciudadanía cívica.
Señaló que 70 por ciento de la población asiática y 50 por ciento de la latinoamericana obtiene documentos migratorios, pero en cuanto a los mexicanos que viven allá, solamente 30 por ciento lo ha hecho. Por ello, esta estrategia busca ayudar a los compatriotas a que legalicen su estatus de residencia en Estados Unidos.
Todas las universidades abrieron, por medio de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), una estructura para que los jóvenes dreamers que quedan en fragilidad escolar, sean recibidos para revalidar sus estudios; se instituyó, además, el Premio “García Robles”, que se entrega a organizaciones que defienden a la migración mexicana en Estados Unidos.
“Se ha construido un importante tejido, lo que ha sido un salto en las relaciones institucionales, pues la pretensión de Trump logró mayor unión entre universidades de México y Estados Unidos como nunca se había visto, y no sólo entre ellas, sino también con organizaciones de la sociedad civil. El rector de UNAM, su servidor y los rectores de otras tres universidades fuimos admitidos en la Association of Public and Land-Grant Universities. No hemos parado y hemos incrementado todas nuestras actividades de movilidad estudiantil y renovado relaciones con universidades de Estados Unidos”, destacó Bravo Padilla.
Incluso en este coloquio hubo gran colaboración de la Arizona State University, con la que se comparte un paradigma de visión del mundo y el combate al cambio climático.
Por último, Bravo Padilla explicó que dentro de México hay otro muro que se debe derribar: “Solamente tenemos atención de 38 por ciento de la demanda de estudiantes, juntando a universidades privadas y públicas. Y esa es la principal inequidad, que los jóvenes no sean admitidos en procesos que transformen sus posibilidades y que aporten a la sociedad”, concluyó. (Staff Página 24)
