¿Qué me dices de “espera”, si nunca unificaste la CURP en el registro civil?
Por Álvaro García
Si quieres que te traten con la punta del pie, sólo acude a realizar un trámite “complejo” ante alguna instancia del gobierno, como el registro civil.
Obvio, además de los tiempos de espera aberrantes, de tres a cinco horas –sumadas las vueltas, más– al puro estilo del inSeguro Social o de la Fiscalía de Jajajalisco, mientras te mueres de la enfermedad y/o te doble, triple multi-victimizan, en el registro incivil asimismo es estar en la fila papando moscas en lo que te atienden, pues a la burdocracia de suyo se le añade la estilo bancario: una de las empleadas recopila la tanda de la quincena, otra la lista de quienes quieren comida, otro se para de su lugar para ir al baño; uno más –por su parte y al otro lado de la ventanilla– papa moscas…, de forma que la atención por cada persona va de los 10 a 15 minutos, mientras se engrosan y se difuminan entre sí las colas para los diferentes servicios. ¿Por qué no son claros?
Ahora bien, cuando llega tu turno –la primera vez– se abre otro calvario. Por ejemplo, para el registro civil, en caso de que vivieras donde no naciste y necesitaras un acta de nacimiento, tendrías que pedirla a tu estado natal; si allá apenas se están “actualizando” (cual internet explorer) el trámite demoraría una semana, en lo que se da de alta; si se cruza puente, vacaciones de semana santa o de fin de año, entonces te chingaste: son de 10 a 12 días de espera.
El problema es complejo y de burdocracia pura y dura. Naciste en otro lado y no tienes tu acta en el sistema. Ya te la aplicaron con sus tiempos, ni modo, debes reajustar planes a salto de mata.
Pero encima de esto, ¿querías sacar tu CURP e ir al SAT?, órgano del gobierno federal que ha afilado sus colmillos… mejorado sus procesos de atención ciudadana, esto es, para morder mejor. Y sin embargo aquí tampoco le disculpan a uno la espera de por lo menos una hora ni la dejadez de los “funcionarios”, todavía que uno tiene que hacer el trámite para que le paguen como se debe, ¿o acaso se piensa que pondríamos un pie ahí por mero deleite?
Para la CURP hay que tener el acta actualizada, en el sistema. Tras los días de espera, ya con el acta subida y en mano, vas “esperanzado” al SAT a intentar darte de alta, pero te dicen que tienes dos CURP, que es imposible hacerte cualquier tráumite… que no dura un día, sino que cuando te dan de alta en Hacienda, tu firma electrónica y cuanta madre, todavía deben pasar 24 horas para que puedas emitir facturas, hágame el fabrón cabor, pero esa canción es de otro disco…
En fin, te dicen en el SAT que para que puedan empezar a cobrarte es necesario acudir lo antes posible al registro civil a aclarar tu situación con el CURP (usted disculpará las mayúsculas, pero es inevitable que suene como grito).
¡Ah, pero es invaluable lo que pasa cuando en la segunda vuelta vas a informar de esto al registro civil, y te regañan porque tienes dos CURP! Baia baia, como dicen los jóvenes, ahora sí estás jodido, y prosigue el dolor en las gónadas que genera la burdocracia. Encima el dependiente te pregunta que desde cuándo lo sabías, y por qué no habías acudido antes a informarlo, que pudieras incurrir en un delito de doble identidad, ir a la cárcel… como si el cabrón de la ventanilla de pronto se hubiera puesto uniforme y placa de agente de la fiscalía: “¡Con un carajo, si me acabo de dar cuenta!” Resumo con ganas de seguirle bajando la espuma con puras de esas, pero bueno: compostura.
Ojalá entendiera yo siquiera la CURP como para poder fabricarme otra, pero universal, para irme al espacio donde no necesitara actas de nacimiento ni que me cobren impuestos por mi trabajo a distancia: ¡Desgraciados! Algún empleadillo de alguna oscura oficina de gobierno, en el curso de mis años de trabajo y/o de “ser ciudadano”, mientras comía cómodamente su jícama con chile mirando la pantalla, tecleó mal los dígitos que componen mi “único, intransferible, inimitable… gratis” documento emitido por el muy útil Registro Nacional de Población (Renapo), dependiente de la Secretaría de Gobernación, que como buen ramo de la Administración, al día de hoy sigue mamando inconscientemente del erario.
Por ese errorcillo que el sistema (¡dizque muy moderno, el mezosoico!) no detectó, tuve que dar la tercera vuelta al registro civil con más papeles y copias para “demostrar” que –como me habían dicho en la segunda vuelta– tengo dos CURP. Ahora deben hacer una unificación, que ha demorado 10 días más. Le han de poner materiales extraterrestres, diamantes… mi CURP será un documento prístino, inimaginablemente igual a los demás, pero con un “cocimiento” de espera gigantesco.
Si fuera un encuentro de box de los de la vieja guardia que empezó –con todo y lo del acta de nacimiento– a finales del pasado diciembre, el nocaut jamás llegaría, los golpes bajos del contrincante serían constantes y el árbitro, ante todo esto, se mostraría ciegosordomudo, a lo canción de Shakira.
Pero momento… ¿por qué tengo que hacer yo el trámite, si fue un error de ellos? Ni siquiera son capaces de saber –con rapidez– en qué momento ocurrió, ni tienen la capacidad, como instancia de gobierno, de conocer quién la cagó, ni si lo supieran poder castigarlo por lo que cabrones me están haciendo. ¡Y no sólo a mí, a gente en todo el país! Si fuera a mí ni pedo, lo aguanto como Job, como estoico esperando a lo bestia, con pagos al acecho y compromisos a ver para cuándo, sin que nadie me remedie en breve la situación. Pero no manchen: ¿Diario, en todos lados? Qué degenerados, encima de todo cobrando su salario como gente “digna”:
Tras haber esperado los 10 días “hábiles” –hasta el jueves 26–, como me dijeron en las oficinas de avenida Alcalde, revisé que por internet naturalmente el documento aún no estaba “unificado”. Hablé a las oficinas de Ciudad de México y por supuesto, la dejadez viene del centro, otro inútil empleaducho de allá contestó a lo que le preguntaba: “Pues… Va a tardar de dos a tres semanas más, hable a las oficinas de Guadalajara, a ver qué le dicen”.
Colgué para llamar a donde ya había acudido dos veces y la respuesta fue similar, aunque en tono tapatío y mientras la empleada respondía a su hija por su celular. La justificación: que es un trámite complejo.
¡YA VA UN MES, REGISTRO CIVIL! ¿30 de enero y otras dos semanas? ¡A ver a qué hora te dignas! ¡Eso gritamos yo y cientos de ciudadanos que pagamos impuestos!
***A esto se suma el negociazo –otra arista del problema– que representa renovar la mentada papelería oficial, las actas de nacimiento que por ley –ojo, por jalada del gobierno– caducan cada tres o seis meses, ya que en todos lados te la exigen “reciente”: para ingresar a la escuela, desde la guardería, no es broma; para hacer la CURP, para casarte, para pedir trabajo, etcétera, etcétera… Pues qué carajo, ¿acaso vence el papel que da fe de dónde nací?
¿Es que es muy fácil de duplicar, muy única? ¡No la chinguen! ¿Y el medio ambiente, además del dineral que se llevan? ¡Por ay apriétense el cinturón, a ver si no les duele!
De tanto exprimirlo, al puerquito se le está acabando la grasa, pero empieza a salir el músculo.
