Y el módulo de seguridad está abandonado, lamentan vecinos

En la desolación se encuentran pobladores de esta olvidada colonia ubicada al norte de Zapopan, donde la patrulla entra poco y el crimen está a todo lo que da; exigen acciones 

Por Rafael Hernández Guízar

De acuerdo con habitantes, se requiere urgentemente un centro recreativo, o bien renovar las áreas comunes en La Martinica, pues actualmente son ocupadas por gente ociosa/Foto: Archivo Página 24

De acuerdo con habitantes, se requiere urgentemente un centro recreativo, o bien renovar las áreas comunes en La Martinica, pues actualmente son ocupadas por gente ociosa/Foto: Archivo Pagina 24

Vecinos de la colonia La Martinica en Zapopan se pronunciaron ayer muy molestos por la inseguridad que viven al contar con un puñado de vándalos y un módulo de seguridad abandonado.

Mientras que sufren asaltos, pleitos de pandillas, robos de autopartes y a casa habitación, la policía municipal, tiene cuatro años que abandonó la caseta de vigilancia que se ubica en los cruces de la calle Nogal y Unión de los Colonos, justo a un costado de un kínder donde ahora el espacio es usado desde centro de consumo de drogas, hasta motel para algunos según se dijo.

“Es el colmo porque nosotros teníamos aquí un lugar muy agradable; este módulo está vacío desde hace cuatro años, porque la que nos ayudó a ponerlo fue una regidora pero se fueron ya no está siendo usado para nada”, dijo Daniel Limón, vecino del lugar.

–¿Y qué piden ustedes?

–Pues lo que todos quieren estar seguros, no tener problemas para salir de la casa y que sirva de algo el espacio porque mire nomás cómo está, lleno de basura, hasta con animales.

A un lado de la caseta de vigilancia se tiene un kínder y un jardín también abandonado.

Los juegos que les habían instalado ya están en el suelo, no sirven para la misión que fueron concebidos: brindarles un espacio recreativo a los niños de la colonia.

“No, ya no sirven, están en el suelo, las bancas están todas descuidadas y estos señores nomás se pasean y ya, no vienen ni hacen nada por el pueblo y no se vale”, agregó le molesto vecino.

Tras una denuncia ciudadana que llegó a la redacción de Página 24, constatamos el alto grado de abandono de las autoridades municipales, cómo estas no se preocupan por lo mínimo indispensable como la poda del pastizal y el cuidado del espacio público.

El olor de ese sitio es simplemente nauseabundo: Huele a animal muerto, a suciedad, a mariguana, a todo.

Al recorrer el sitio, verificamos una gran cantidad de niños que se reúnen en torno a este sitio para jugar pelota y platicar en las ruinas del parque.

“Pues queremos que nos arreglen, que nos pongan los juegos otra vez, ahora sí los vamos a cuidar”, dijo Kevyn, un pequeño de apenas siete años de edad a bordo de su bicicleta y esperando que algún día el sitio sirva para tener un lugar donde divertirse.

Lo cierto es que al momento este lugar ha sido ocupado no por los niños sino por gente que impide la recuperación del espacio público para los vecinos, quienes están a la espera de que su alcalde Pablo Lemus les lleve de nuevo la esperanza de tener o bien la caseta de vigilancia, una casa de salud o al menos un centro recreativo que les ayude poder recuperar su comunidad.