Y la policía, de lento accionar

Ciudadano sufrió el despojo de su vehículo el domingo por la noche; además de esperar por la patrulla para las generales, el calvario siguió al día siguiente, cuando levantó la denuncia en la Fiscalía: tardaron más de siete horas para atenderlo, y quién sabe si el vehículo aparezca

Por Rafael Hernández Guízar

La inseguridad es insoportable en el centro de Guadalajara, sentenció Álvaro García, un ciudadano que fue despojado de su vehículo el pasado domingo.

Al filo de las 8:40 de la noche de aquel día le robaron su automóvil a quien también es editor de esta casa periodística; no sólo eso, además tardó casi 30 minutos en recibir apoyo de la policía de Guadalajara.

“Fui a ver a un amigo de la facultad que vive en frente del hospital Bernerdette, me paré como a las 8:40 de la noche en Juan N. Cumplido y la de Hidalgo y como media hora después vi que mi carro iba en movimiento por avenida Hidalgo y me fui corriendo pero no pude alcanzarlo”, dijo muy encabronado.

Y siguió: “Le hablé a la policía pero tardó como 20 minutos en llegar, llegaron tres patrullas nomás a preguntar, estaban muy interesados en el caso, pero evidentemente mi carro no estaba ahí; estuvimos esperando a un supervisor y se tardó como 40 minutos más; nunca llegó y puse mi firma en unos papeles porque me tenía que ir a trabajar y ya hablé al Centro de Devolución ‘Inmediata’ de Vehículos de la fiscalía y me dijeron que tenía que ir a poner una denuncia”.

Pero el problema no sólo fue al momento de pedir apoyo a los policías de Guadalajara, incluso una vez ya despojado de su automóvil Tsuru 1988 tuvo aún que esperar 40 minutos para que llegara un supervisor de la corporación tapatía, el cual por cierto nunca apareció a completar el “papeleo interno”.

En cuanto a la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado (FGE), dijo: “Tardé ocho horas en poder presentarla porque hay mucha gente, la atención está muy mala y la verdad vi que está todo muy jodido, hay muy poca gente para todo el trabajo que tienen que hacer”, sostuvo.

–¿Cómo se siente en estos momentos?

–Siente uno impotencia y rabia, no hay seguridad en ninguna parte, mi vehículo estaba debidamente estacionado y cerrado.

–Pero dice el alcalde Enrique Alfaro que la ciudad ya es segura y eso es apoyado por el comisario Salvador Caro.

–¡Par de mentirosos! Para nada, esa zona es un foco rojo; de hecho a dos cuadras de ahí me habían asaltado hace como dos años, nunca ha sido seguro, las promesas de los alcaldes van y vienen y la gene camina asustada y cuidándose de quien pase porque en realidad no hay seguridad, las patrullas pasan nada más placeándose y yo veo que le ponen más atención a las cadenas de comercio, pero a la ciudadanía no.

–Su mensaje al alcalde Enrique Alfaro.

–Pues que en vez de andar en el Congreso de la Unión protestando por el gasolinazo, que se enfoque en la ciudad a la que prometió gobernar el día que tomó posesión.

Casos como el de Álvaro García difícilmente cuentan con un seguimiento en el que se tenga éxito en la recuperación del vehículo; ahora, el daño sufrido a su patrimonio deberá ser subsanado por él mismo en el inicio de un año repleto de incrementos a los productos de consumo y cargas fiscales “abrumadoras”.