Pero no los tenemos: Marcos Godínez

El alcalde del golpeado municipio lamentó que es imposible llevar soluciones de fondo a corto plazo para que todos sus gobernados gocen del vital líquido, pero que se hacen “esfuerzos”

Por Rafael Hernández Guízar

El ayuntamiento de El Salto requiere de 9 millones de pesos para solucionar en gran medida el desabasto de agua potable, la administración no cuenta con dinero suficiente reveló ayer el presidente Marcos Godínez.

En entrevista reveló que la problemática que embarga al menos a ocho fraccionamientos en los que se requiere de agua potable –así como delegaciones y la misma cabecera municipal–, requiere de la perforación de tres nuevos pozos para llevar el vital líquido a las casas de los ciudadanos que recurrentemente se quejan de los tandeos.

Aclaró que recibió un ayuntamiento endeudado, con un presupuesto que no rebasa los 400 millones de pesos y con una deuda que ronda los 300; tan sólo para el gasto corriente del ayuntamiento se requiere de alrededor de 70 por ciento del presupuesto, dejando limitada la posibilidad de realizar la inversión de los pozos.

Sin embargo, detalló que con ahorros en gastos de celulares, gasolina, viáticos y una total política de austeridad se podrá pasar al proceso de licitación, para el año entrante iniciar con los procesos de obra.

Marcos Godínez resaltó que la problemática que se vive en muchos de los fraccionamientos ha escapado ya a la posibilidad de llevar soluciones inmediatas para que las personas tengan agua potable las 24 horas del día, los 365 días del año; sin embargo, dijo que se están haciendo tandeos en algunos lugares para al menos dotar del servicio a los habitantes durante algunas horas.

En tanto, subrayó que como una medida compensatoria se entregan vales a las personas para que puedan obtener el agua potable a través de pipas, esto de manera gratuita, sosteniendo que en caso de que los empleados del sistema municipal de agua o de la administración misma le hayan cobrado a alguna persona, se les iniciarían procesos administrativos: “No me voy a tentar el corazón”, sentenció categóricamente.