Los versos como obra de arte
Escribir no es solamente mantener un diálogo con la tradición literaria, de acuerdo con el autor, sino expresar nuestra propia existencia a través de palabras
Por José Antonio Neri Tello*

Raúl Bañuelos es uno de los poetas de mayor trascendencia en la ciudad de Guadalajara/Fotos: Cortesía
Raúl Bañuelos es uno de los referentes obligados para conocer y comprender el desarrollo de la poesía en Jalisco, a su Anti-Taller “César Vallejo” pasaron varias generaciones de poetas que hoy se han convertido en pilares del arte local. Es autor de los libros Tan por la vida, Por el chingo de cosas que vivimos juntos, Menesteres de la sangre, Poema para un niño de edad innumerable, Puertas de la mañana, Cantar de forastero, Casa de sí, Junturas, Bebo mi limpia, Cantos del Descampado y Verónica de María.
Raúl Bañuelos: Estoy leyendo una serie de entrevistas que le hicieron a Octavio Paz, le preguntan si hay una pérdida de la dimensión religiosa en el ser humano, y responde que no solo eso, “cuando el filósofo pagano niega el otro mundo afirma el valor del pasado, los hedonistas afirman el presente, en la sociedad moderno no exalta ni el pasado ni el presente, sino el futuro. La sociedad moderna vive el tiempo lineal sucesivo e irrepetible del tiempo, pero lo modifica profunda mente”. He estado estudiando esta visión de Octavio Paz sobre el Dios del Progreso, que deífica el progreso en el que “vamos avanzado a una mejoría de la humanidad”, pero en esencia, si perdemos nuestra dimensión religiosa estamos perdidos. No estamos hablando de religiones en lo particular ni de dogmas, estamos hablando de una visión del hombre desde lo sagrado. Y en otra parte habla de la tecnología que es diferente a la ciencia. He redescubierto estas cosas de Paz ahora que he estado preparando mis clases para el tema de la ciudad y la poesía. Estoy leyendo qué hay de diferencia entre las ciudades contemporáneas y las ciudades del pasado. Y muchas ciudades se construían alrededor de lo sagrado. En el Zócalo está Palacio de Gobierno y la Catedral. Que representaba la división Cívica y la División Sagrada. Dos cosas que equilibraban la cultura y le daba estructura. No tengo muy afirmado la cuestión de la técnica y lo tengo que repasar. También tengo mis posibles respuestas a lo que me preguntes.
NT: Quizá no se pueda definir la poesía porque ello equivale a problemas de carácter filosófico o quizá ontológicos, a los que únicamente pudiéramos llegar a acercamientos, ¿cómo se puede definir el poema?
RB: El poema es una obra de arte, el poema considerado como una expresión verbal que tiene aspiraciones a ser una obra de arte necesita, según Cernuda, cuatro condiciones: Inteligencia, sensibilidad, rigor y azar. Para nosotros tener la posibilidad de ampliar esta visión de Luis Cernuda, el rigor no es solo un conocimiento técnico la asimilación de las tradiciones literarias para encontrar la propia voz, como decía Octavio Paz, sino la entrega rigurosa a la vocación que es la poesía. Los otros aspectos vemos también que se rebasa la idea que el poema es solamente una expresión o una sensibilidad o un sentimiento. La sensibilidad abarca las ventanas abiertas de nuestros sentidos, que es la posibilidad de la percepción. Percibir nuestra existencia, nuestro entorno y conectarlo con los otros tres elementos del poema, eso es la inteligencia. Quiero subrayar, que esto es considerar el poema como obra de arte, no como una ocurrencia, ni como la expresión de sentimiento solamente.
NT: ¿La inteligencia tiene que ver con conjuntar los otros tres elementos en el poema, no de una manera técnica, o de una manera fría?
RB: Podemos recurrir al estructuralismo, los tres elementos que para el estructuralismo son necesarios en una obra de arte son la estructura, el valor y el signo. La estructura es importantísima para la construcción del poema. El valor se refiere a los valores estéticos, el signo se refiere al pensamiento o las ideas que aparecen proyectadas en la obra de arte, entonces es importante conseguir “belleza” en el poema, aunque esté hablando de algo horrible. Pero el poema es el que está hermosamente construido, el que tiene valores estéticos, metafóricos, imagen, ritmo. En algún momento de vanguardia se destacó un elemento aislado como preponderante. Paul Verlaine dice ´la música ante todo´. Y un contemporáneo suyo, Baudelaire, ponderaba la imagen, y podía decir: La imagen ante todo. Son manera de ponderar elementos importantes en el poema, para lograr que sea una obra de arte. Aclaro que estas no son reglas, son observaciones que se hacen, a partir de los estupendos resultados que han dado esos recursos a lo largo de la historia de la poesía. Podemos ubicarlos como cánones, pero no hay que confundir canon con regla; canon es un modelo de lo que ha habido de maravillas y que están insertas ya en la historia de la poesía y han llegado a ser clásicos, ¿qué significa?, que están instaurados ya, y que son referencia para quien llegue de nuevo, de persona nueva a la poesía. Para que no andemos perdidos en la oscuridad allí están los maestros.
NT: ¿Cómo es que el lenguaje de la vida cotidiana se traslada al lenguaje de lo poético?
RB: Hay una línea poética que se destacó en la segunda mitad del siglo XX en España, que fue nombrada como “Poesía social” o “Poesía conversacional”, con autores como Claudio Rodríguez, Carlos Sahagún, José Hierro, José Ángel Valente que tomaban elementos de la conversación, de la lengua hablada para llevarla a la expresión estética. Esto puede surgir por el interés de lo que sucede en la sociedad, como tema fundamental para el poeta. Los temas sociales manifestados a través de un lenguaje conversacional; cosa que es muy difícil lograr en una obra de arte. Le preguntaban a José Emilio Pacheco, ´oiga, hoy es más fácil escribir poemas porque no están rimados, ni tienen métrica´; y él contestó ´hoy no es más fácil, no señor, hoy difícil porque cada poema tiene una personalidad distinta y hay que sabérsela encontrar´. Ezra Pound decía que cada tema exige un tratamiento diferente. Para ello es necesario salirse de lo libresco, para que el poema tuviera un poder de conocimiento, un poder cognitivo del que habla Harold Bloom en su Canon, el poder cognitivo de la obra de arte. Entonces, si vamos a tomar un tema social o de interés humano amplio, necesariamente la palabra hablada, el dialogo o la conversación aparecen en el poema.

La erudición del escritor hace que sus poemas se conviertan en exquisitos juegos el lenguaje
NT: ¿Y cómo es que ese lenguaje trastoca la realidad?
RB: Habría que considerar que la poesía la podemos insertar en una estructura formada por estos elementos; testimonio, memoria y utopía. La memoria es fundamental; para los clásicos griegos era la madre de todas las musas, llamada por ellos mismos como Mnemósine. En nuestra memoria personal, social, familiar, hay una recuperación de lo se habla o de lo que se dice, pero la palabra en libertad, como lo dice Octavio Paz en la poesía, también crea nuevas palabras, recrea y allí se dan lo que han llamado neologismos, que son fundamentales también para renovación del lenguaje. La poesía es un resguardo del lenguaje, pero también la creación de un lenguaje nuevo, de vocablos nuevos. Y esto se puede dar en lo que dijo Valente acerca del poema ´la poesía es conocimiento haciéndose´, es decir, hay un conocimiento previo pero la poesía habla desde más lejos que las limitaciones normales, naturales que tiene cada ser humano con respecto a un bagaje social histórico. Es un servidor del lenguaje. Poetas para rayos celestes, decía Darío, donde está dándole una dimensión sagrada a la poesía, dimensión que hoy parece que está tratándose de olvidar o perder, diciendo que es algo arcaico o algo del pasado.
NT: Retomando lo que estás diciendo, el lenguaje poético nos lleva a una comunión, y allí estamos hablando de una espiritualidad, no en el sentido convencional o dogmático. ¿Qué sentido tendrá la comunión con el otro y con lo que lo rodea?
RB: Nezahualcóyotl hablaba del dios de lo cerca y de lo junto. Lo sagrado no está en otra vida, para las religiones las personas, lo humano, es una creación de Dios, por lo tanto la persona es sagrada. San Pablo decía que somos divinos, somos hijos de Dios. Ya lo decía Friedrich Hölderlin, es poéticamente que el hombre vive en la tierra, para Hölderlin que era católico-cristiano habría que decir que el hombre, como dice la biblia, “y Dios creó al hombre varón y mujer”. Esto desmiente que la visión de lo sagrado sea arcaica, más bien se anticipa o anuncia la comunión futura. Somos uno, una comunión el varón y la mujer. Hay un poeta que me encanta como llega a una conclusión con respecto a esta pregunta que tú haces, Giuseppe Ungaretti, quien dice ´El arte nos permite reconocernos una dócil fibra del universo´. Pero el universo del que somos una pequeña y última presencia en esa totalidad, esa es otra dimensión.
NT: Me gustaría también entrar en la poesía hecha en Jalisco. En el estado existe una vasta tradición poética, si señaláramos los cánones ¿cómo es la identidad de la poesía en Jalisco?
RB: Hay una comunión entre la naturaleza y la ciudad, que incluso todavía se da. Aunque haya juegos de extremos, que en la poesía es muy válidos, encomiables, hay la alabanza y el vituperio en este caso de Guadalajara, hay elementos que, por ejemplo Rafael González Velasco en su libro Guanatos, recupera los valores de raigambre geográfica de nuestra ciudad, hablando de cuando los niños nos salíamos a jugar a los llanos, correr como lobos, danzamos en los estanques de agua llovida. Él vivió en el barrio en la colonia del Fresno, y un servidor aquí en el barrio de Santa Tere, hay una alabanza hacia esa etapa, y luego el vituperio en la propia obra de Rafael en donde habíamos sido seducidos por la bisutería del progreso.
NT: ¿Qué fue lo que marcó tu generación, los poetas contemporáneos, a ti?
RB: Algo fundamental es la vivencia del barrio, si lo vemos en autores nombrados por Carlos Monsiváis como escritores que han transcendido como nuevos clásicos de la poesía contemporánea, está en primer lugar Ricardo Yáñez que publica su primer libro en 1969, él dice que nació aquí en Santa Tere, en la calle de Arista y R. Plascencia, y su infancia la pasó en el barrio donde nació la guerrilla en el Oriente de la Ciudad. Ricardo Castillo, su infancia y primera juventud la pasó en el barrio del Santuario, eso por una parte. Pero también en las escuelas nos acercaban a sana y festivamente a las lecturas, somos lectores desde niños. Ese afán de “modernizar” algo tan elemental y conocido, que es la manera clásica de acercar a los niños a las lecturas que ahora está “modernizada” así entre comillas y que está produciendo más analfabetas funcionales, fue una constante en nuestra enseñanza escolar, tanto en colegios como en escuelas públicas. La vivencia de comunidad que dan los barrios, hay una comunidad de las familias que se daba de manera festiva, en los barrios se salía a jugar futbol, lotería, a la calle, con la familia. Eso nos nutrió mucho, además de las lecturas de los clásicos. A mí me tocó leer Corazón, Diario de un niño de Edmundo Amicis, leíamos un capítulo en clases. Esa manera de vivir fue importante.
NT: ¿Qué es lo que ves en los poetas más jóvenes a ti y a tu generación?
RB: Hay una gran variedad de escritores y falta una colección de ediciones que recupere la generación posterior. No son conocidos más que por el pequeño mundo literario y a veces ni así, porque los libros están agotados, o los libros se agotaron inmediatamente después de salir. Hay que tener en cuenta presente la expresión de Fernando González Gortázar, Guadalajara culturalmente es una puerca, porque a los escritores que ya están maduritos los hecha para afuera porque vienen otros nuevos escritores, entonces tiene que nutrir a los nuevos, a atender complemente a los nuevos, y a los medianitos los abandona o los saca a patadas de su espacio, esa es la cuestión en Guadalajara. Hay un desprecio por la producción cultural en general, especialmente en escritores nacidos en los años sesenta y setenta y que tienen una obra muy valiosa y que no son suficientemente valorados, difundidos, editados ni por la Universidad de Guadalajara, las editoriales independientes hacen sus esfuerzos, pero son insuficientes. Ni el ayuntamiento de Guadalajara trabaja en la literatura teniendo una obligación y en caso de Cultura UdeG borró del mapa un proyecto importante como lo era “El verano de la poesía”.
*Colaborador especial
