Tintes políticos, nunca alejados de la realidad

Pese a que en múltiples medios se esgrimen teorías metafísicas que hablan de la muerte de las abejas, la realidad podría ser más pedestre de lo que creemos

Por Diego Chávez Romo*

Diversas empresas han sido el recipiente de los ardides ciudadanos por la muerte de las abejas, sin embargo, no existen estudios serios sobre el tema/Foto: Cortesía

Diversas empresas han sido el recipiente de los ardides ciudadanos por la muerte de las abejas, sin embargo, no existen estudios serios sobre el tema/Foto: Cortesía

Hay tendencias en las redes sociales que son avasalladoras. Marcan con su presencia dos, tres semanas o hasta meses la página de noticias de nuestro Facebook. Como aquella de la Rana René que “después se le pasaba”, por mencionar alguna. Pero también existen otras, que su presencia es mucho mayor en materia de tiempo de exposición que en materia de espacio. Son tendencias “grifo que gotea”, cada 2, 7 o 15 días vemos un post relacionado con eso.

Un ejemplo clarísimo de esos temas es aquel cuyo contenido habla de la desaparición de las abejas de la faz de la tierra. Ha sido tan repetitivo que hasta pudiéramos aseverar que en materia del campo, ha sido el tópico que más veces hemos visto compartir a unos u otros a lo largo del 2016.

En algunas ocasiones se presenta con rótulos de Green Peace culpando a Monsanto de supuestamente matar a las abejas con sus híbridos del “demonio” a través del polen, con cualquiera de sus variedades sin especificar cuál. Otras tantas, sencillamente se muestran imágenes de las abejas  y notas que nos recuerdan cuan desdichados seremos como humanidad cuando las apis melífera dejen de existir trayendo consigo el apocalipsis a falta de polinización.

Esta “onda” ha trascendido inclusive a los medios de comunicación convencionales,  quienes se han subido al tren del mame de la desaparición de abejas, para completar sus notas de la semana tomando testimonio a cualquier individuo que se haga llamar apicultor, así como investigadores de la Universidad de Guadalajara, (caso curioso, el único investigador de la UdeG que trabaja todos los días con abejas, el profesor Gustavo Ordaz nunca ha sido citado por los medios) resultan suficiente sustento para los muy informados reporteros que al menos en los periódicos locales se encargan de cubrir los temas agropecuarios-ambientales.

¿Es cierto que las abejas  están desapareciendo?

Bueno, vamos por partes. Primero, las abejas pueden o morirse o enjambrarse.  Cuando hablamos de enjambrazón, es necesario puntualizar que está escrito en la genética de las abejas su necesidad de hacerlo, según la bibliografía que se consulte,  se estima que una colmena tiende a enjambrarse en promedio 1.5 veces por año.  Dicha enjambrazón puede hacerlo toda la colmena o tan solo una parte de ella, esa estadística se multiplica si la mamá de la colmena fue fecundada en criadero o se trata de una reina criolla, en cuyo caso, la posibilidad de enjambrar aumenta hasta 3 veces por año. En el caso de mortandad en la colmena, puede deberse a otras tantas causas, como envenenamiento por plaguicidas, infecciones o ácaros que atacan los apiarios.

Antes de decir que las abejas van rumbo de su extinción, tendríamos que analizar las posibles causas para la pérdida de cada colmena. Siendo las colmenas un modelo de organización equiparable al nuestro, con enormes complejidades, retos colectivos y amenazada por tantísimos factores, deberíamos enumerar colmena a colmena, cual fue la causa aparente de su pérdida, comprobar la misma, para, después, hacer acopio de dichos datos por región, (puesto que aun en mismo Jalisco, tenemos muchos climas distintos) de modo que nos permita generar una estadística útil para  interpretar el fenómeno desde los parámetros científicos y no desde el trendy activismo.

Su servidor que escribe esta columna tiene colmenas en la zona de Tapalpa, de Zacoalco de Torres y de la Laguna de Chapala. En ninguna de las tres regiones he visto la población de mis apiarios reducirse de manera inexplicable, en la mayoría de los casos se ha tratado de mis propios descuidos.

Desde mi perspectiva, los apicultores tenemos la enorme ventaja que los apiarios pueden ser reubicados lejos de cultivos o lugares donde veamos mermarse nuestro potencial productivo debido a los factores que nos rodean. Me atrevería a decir, amparado en mi experiencia, que el 95%  de los productores no somos dueños de los predios donde se  localizan nuestros colmenares, resultando fácil emigrar a cualquier otro sitio. Sin embargo, he visto con tristeza en las reuniones gremiales, a mis compañeros dedicarse a repetir como un mantra la desaparición de las abejas de manera metafísica. En cada una de ellas, arengan a presionar a las autoridades para recibir apoyos que nos permitan mitigar los efectos de este problema que, al día de hoy, no se ha señalado con claridad cuál es exactamente, ¿se tratará simplemente de una cruzada por parte de los apicultores para recibir mayor apoyo aprovechando que el tema está en boga?

Estas dudas vienen cubiertas de la miel amarga de otras realidades.

Es la apicultura la actividad productiva que, históricamente, menos apoyos ha recibido por parte de las instituciones agropecuarias.

Es cierto que la Sagarpa está repleta en su amplia mayoría (no todos) de técnicos de escritorio que, difícilmente, pueden esclarecer el tema.

El día 5 de agosto, se emitió un comunicado oficial donde la Sagarpa ha justificado la supuesta pérdida de material biológico en las colmenas, etiquetando de “inexpertos” a  los productores de miel de nuestro estado de Jalisco, después de haberles estado palmeando la espalda en infinidad de reuniones donde se abordó este problema y sin haber realizado una investigación seria.

Seriedad nos hace falta, cuando la premisa se trata de “pedir no empobrece”, pero la falta de conocimiento por parte de los funcionarios encargados del campo mexicano representan el mayor rezago en el sector y la principal barrera a superar. ¿Cómo seremos mejores apicultores si los funcionarios que el gobierno designa para tutelarnos, piensan que “apiario” se le llama a la parcela donde se cultivan apios?

*Especialista en materia ambiental