Autoridades municipales sólo hacen promesas

En total irregularidad se encuentra uno de los mercados más característicos de Guadalajara, sin que hasta el momento se registren acciones por parte del ayuntamiento liderado por Enrique Alfaro Ramírez

Por Elizabeth Ríos Chavarría

El mercado San Juan de Dios se encuentra alejado de la mano del ayuntamiento, pues el desorden y la suciedad persisten en su interior, además de la inseguridad que, a corto plazo, podría ocasionar un incendio en el inmueble/Fotos: Francisco Tapia

El mercado San Juan de Dios se encuentra alejado de la mano del ayuntamiento, pues el desorden y la suciedad persisten en su interior, además de la inseguridad que, a corto plazo, podría ocasionar un incendio en el inmueble/Fotos: Francisco Tapia

Con irregularidades y sin orden, locatarios del mercado San Juan de Dios operan día a día, con el riesgo de que se suscite un accidente mayor por el descuido en las instalaciones eléctricas; autoridades municipales parece no han intervenido para imponer orden en el lugar.

Aunque el mercado San Juan de Dios es uno de los más grandes y significativos de Guadalajara, sorprende el desorden en el que sus locatarios laboran, pues sin el menor cuidado de su parte, el lugar no solo carece de condiciones higiénicas en general, sino que corre el riesgo de sufrir un accidente crítico por la forma en que se encuentran y usan las instalaciones eléctricas del lugar.

En un recorrido realizado por Pagina 24 se pudo constatar la presencia de múltiples circunstancias de inseguridad en las que opera el mercado y sus locatarios sin que hasta el momento se evidencie la intervención de las autoridades, para evitar así problemas mayúsculos, como ya ha ocurrido en otros mercados en Guadalajara.

Tal es el ejemplo de las instalaciones eléctricas que con negligencia locatarios utilizan, no solo conectando más cosas de las permitidas si no propiciando que estas se mezclen con la mercancía, lo que podría incitar a un corto circuito que derivaría en un incendio. Más cuando estas negligencias prevalecen en las zonas de videojuegos y ropa.

Además, el espacio entre los pasillos se ve aún más reducido por la forma tan deliberada en que muchos de los locatarios invaden espacios comunes, no sólo fluctuando el paso peatonal de los transeúntes que ingresan a comprar, sino propiciando un escenario nada favorecedor al momento de querer evacuar a las personas al momento de algún percance.

“Los espacios son tan chiquitos que no alcanza para mucho, todos quieren mostrar su mercancía y hacen lo que sea para que la gente la vea. No es raro ver que la ponen en lugares en donde no es con el peligro de que alguien se caiga, o haya hasta un corto por lo amontonado que tienen todo y por el montón de cosas que tiene conectadas, televisiones, las consolas, ventiladores y hasta grabadoras” (sic), platicó una clienta del lugar.

Por si fuera poco, la acumulación de basura crea un problema extra, pues sin contenedores de basura en el interior del mercado, tanto locatarios como visitantes la arrojan por montón en ciertas áreas que, por seguridad, deberían estar despejadas.

Esto sin contar la estructura y seguridad, pues mientras en varias partes faltan fragmentos del suelo con el que está constituido el lugar, por otras zonas como por ejemplo del lado de Javier Mina, la inseguridad persiste con una notable presencia de indigentes.

Aunque el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, en días pasados anunció una fuerte inversión para la mejora de este y otros mercados, lo cierto es que hasta el momento el lugar continúa operando con serias irregularidades sin que nada haga algo para evitarlas.