Obras de línea 3 trajeron olvido a la zona
Graves problemas de delincuencia se padecen a sólo seis calles de la alcaldía tapatía, donde siempre hay policías, y a ocho calles del Palacio de Gobierno y el Congreso del Estado; sin embargo, ni aún con esto se pone orden en la zona, lamentaron vecinos
Por Rafael Hernández Guízar

Desolación y olvido se perciben en la avenida Alcalde, desde la calle Reforma hasta Herrera y Cairo, donde la la inseguridad, la basura y el vandalismo son la nota, todo debido a la indolencia de las autoridades, quienes ni siquieran realizan vigilancia en la zona/Fotos: Rafael Hernández Guízar
En zona de indigencia se convirtieron los alrededores del Museo del Periodismo en el centro de Guadalajara ante la construcción de la línea 3 del tren ligero, denunciaron ayer los comerciantes y vecinos afectados.
Excremento embarrado en las banquetas, paredes llenas de grafiti, inseguridad, basura y un total abandono conforman el paisaje de la avenida Alcalde desde la calle Reforma hasta Herrera y Cairo, un lugar que fue de los más prósperos del primer cuadro de esta ciudad capital, pero que hoy está desolado y es ignorado por las autoridades.
No hay presencia de inspectores, plicías y menos de agentes de movilidad; por ello, se ha convertido en tierra de nadie y los robos a negocio y a persona proliferan con total efervescencia, tanto así que no hay quien pueda poner un alto a la inseguridad que es ya insoportable para los pocos que se aferran a sus negocios y casas en este sitio.
“Está horrible; yo de hecho no puedo ni caminar con mi bolsa porque tengo miedo de que alguien me la arrebate; es algo que no sabes cómo explicarlo pero lo sabes, lo sientes”, dijo Brenda Cortés, vecina del lugar.
“El otro día asaltaron a una muchacha, la encañonaron aquí a la vuelta en Angulo y Alcalde, estuvo muy feo. La patrulla nunca llega, por eso mejor ya ni les hablamos, mejor nosotros mismos los vamos a poner en orden”, advirtió categóricamente.
Y pese a que han tratado de seguir confiando en la policía y el ayuntamiento, algunos de ellos están decididos a mejor hacer justicia por mano propia, es decir, tratar de capturar por ellos mismos a los ladrones, incluso a los de autopartes, que han incrementado sus fechorías.
El problema se ubica a seis calles de la presidencia municipal, un lugar donde hay siempre un destacamento importante de policías, y a ocho calles del Palacio de Gobierno y el Congreso del Estado, es decir, a sólo un paso de la concentración de poderes.
En repetidas ocasiones, los ciudadanos de esta zona han reportado el problema a las autoridades sin tener éxito con la policía municipal, por ello, la advertencia de que, de no hacer algo los gobernantes, serán los civiles quienes hagan lo propio.
