Juicios de nulidad, poco hacen: experto

Los presidentes municipales salientes aprovechan hasta el último momento de su administración para realizar amañados contratos con constructoras, aseguró el especialista Alfonso Ibarra Rivas

Por Rafael Hernández Guízar

Alfonso Ibarra Rivas, catedrático y litigante, señaló que los juicios de nulidad muchas veces duran la gestión de administraciones nuevas, por lo que sirven de poco para dar marcha atrás a proyectos de constructoras/Foto: Cortesía

Alfonso Ibarra Rivas, catedrático y litigante, señaló que los juicios de nulidad muchas veces duran la gestión de administraciones nuevas, por lo que sirven de poco para dar marcha atrás a proyectos de constructoras/Foto: Cortesía

Ignorantes, perversos y voraces resultan los alcaldes del Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y demás municipios de Jalisco al permitir que de un plumazo se cambien usos de suelo para beneficiar a la industria de la construcción, sentenció ayer Alfonso Ibarra Rivas, especialista en derecho administrativo.

El catedrático y litigante, en entrevista para Pagina 24, sentenció que la devastación de la ciudad obedece a las malas decisiones que se toman desde los ayuntamientos, algo que además de ser una perversidad, se debe, dijo, a la repartición  “del pastel municipal”, indicó, es decir, a la sobre carga de intereses con que llegan al poder y el pago de favores que esto supone.

“Esto da pie a señalar que el tercer nivel de gobierno dura tres años, muchas de las veces llega el presidente municipal con la repartición del pastel, yo lo he llamado la repartición del pastel municipal; el partido que los apoyó quieren su parte de plazas, los capitales privados que los apoyaron, lo mismo, `échame mis plazas´, y luego sigue el capítulo de la familia, el hijo abogado que nos ha colocado, el sobrino, `aquellita´, qué se yo, los presidentes municipales deshacen los jurídicos, empiezan a correr a diestra y siniestra al personal, a experimentar en algo tan delicado como son las decisiones municipales y llegan directores que no entienden la dinámica, cuando se trata de emitir decisiones no siempre hay mala fe, hay ignorancia, no saben cómo fundar y motivar que son fundamentales para el acto de autoridad”.

Para Alfonso Ibarra, el ejercicio se repite cada final de administración en los municipios con la entrega indiscriminada de cambios de usos de suelo y permisos para construir en zonas “prohibidas”, es lo que ha alimentado el caos que enfrenta la ZMG.

“La última sesión de ayuntamiento de cada tres años, el 31 de diciembre se otorgan, salen como por arte de magia muchas licencias de construcción y hay cambios de usos de suelo en esa última sesión de ayuntamiento, es muy curioso, me ha tocado  observar de pronto a los representantes de constructoras, paseando como si fuese una sala de parto en el ayuntamiento y, de pronto, sale un portavoz del ayuntamiento o un regidor y empiezan a dar esas licencias”, dijo.

-¿Los regidores, directamente?

-Sí señor.

-¿Pero no es su atribución?

-Lo que ocurre, es que es la última sesión y el ayuntamiento tiene la facultad de hacer cambios de usos de suelos y curiosamente es sesión de ayuntamiento y es la última, es hora de entregar la administración.

-¿Y esto es algo constante y que los ciudadanos están denunciando?

-Así es.

-Se acuerda usted de Ramiro Hernández el ex alcalde de Guadalajara.

-Sí como no, por cierto de no muy buenos recuerdos para la administración pública.

-Pues en los últimos días de su administración se dio la oportunidad a una empresa constructora para que realice un desarrollo habitacional en Huentitán, donde no hay infraestructura. ¿Es perverso lo que hizo?

-Perverso, definitivamente perverso, no es posible que en la última sesión se cambie esto, y lo curioso es que mientras llegan las nuevas administraciones, si es diferente y de otro partido, tratan de combatirlas para eso sirve un juicio de nulidad, pero a qué se atienen las personas que actúan de manera perversa, pues que estos juicios de nulidad ahí se van prácticamente lo que dura la siguiente administración y no se resuelve.

-¿Hay quienes han promovido estos juicios y consiguen nada?

-Es muy curioso, porque el 31 de diciembre se dan su año nuevo; por las noches están trabajando de pronto las constructoras, en cuanto tienen las licencias de construcción empiezan a trabajar, para el primero de enero, el primer día de la nueva administración, tienen ya edificios de valor histórico tirados, edificios con valor arquitectónicos; son daños irreversibles. Muchas veces, mientras reacciona la presente administración, mientras  toman las previsiones necesarias, la obra va muy avanzada, a veces a los dos o tres meses de la administración se andan presentado los juicios, a dormir el sueño de los justos, llega la nueva administración y a veces no hay seguimiento y ya no pasa nada.

Para combatir estas “malas decisiones” de administraciones corruptas existe una herramienta al alcance de los ciudadanos: El Juicio de Nulidad.

“Se ha diseñado esta herramienta maravillosa para que el ciudadano pueda enfrentar las decisiones y sentencias y luchar en un ámbito de equidad y dar así marcha atrás a esas resoluciones, que no se apeguen al derecho o afecten intereses comunitarios, para eso existe, para el combate de las decisiones que le son desfavorables”, agregó Alfonso Ibarra.

Sin embargo, advirtió que la lentitud con la que se trabaja en muchos de los juicios presentados es lo que opaca la efectividad de este recurso legal que puede llegar a representar que edificios como las Villas Panamericanas, por ejemplo, que se construyeron en una zona de fragilidad ambiental, se echen abajo por representar un daño a la sociedad.

Para esto, dijo, existen otros recursos legales ante cada una de las instancias donde se generan los problemas, algo que es poco usado por los ciudadanos, que de ser explotado podría representar la debacle de muchas empresas constructoras que han realizado fraccionamientos en zonas boscosas o prohibidas y que han roto irremediablemente el estilo de vida de muchas comunidades.