Sin esperar nada a cambio
Decenas de personas agradecen al creador el hecho de haber sanado llevando alimento a quienes esperan que sus seres queridos recuperen la salud
Por Rafael Hernández Guízar

“Llevar el alimento a quienes lo necesitan, nosotros lo hacemos igual que otras organizaciones, no lo hacemos diario porque no nos ajusta el dinero, se necesita mucho para esto”, manifestó Francisco, uno de los iniciadores de esta altruista labor /Foto: Rafael Hernández Guízar
Hasta en los momentos más difíciles hay personas que brindan apoyo a los demás para salir adelante; familiares de enfermos que acuden al Hospital Civil de Guadalajara y que incluso llegan a dormir en las calles son ayudados por organizaciones ciudadanas.
Se trata de la organización “El Milagro de Dios”, un grupo de ciudadanos que ayudan a ciudadanos sin esperar más que brindar apoyo en momentos difíciles a quienes más lo necesitan.
“Desde hace varios años mi esposa y yo empezamos con esto, venimos a darles comida a las personas por un favor que recibimos, un milagro porque mi cuñado tenía leucemia y sanó”, dijo Francisco, uno de los iniciadores de este movimiento que entrega alimento a quien lo necesite.
En las afueras del Hospital Civil de Guadalajara estaciona su vehículo del que él en compañía de sus sobrinas bajan la comida que compran y preparan él y su esposa.
“Lo que hacemos es comprar la comida y prepararla; es una labor hermosa y es parte de lo que hacemos, lo que Dios haría, dar ayuda al que necesita”, dijo al señalar que esta labor es altruista y sin fines de lucro.
“Pues es lo que hacemos, llevar el alimento a quienes lo necesitan, nosotros lo hacemos igual que otras organizaciones, no lo hacemos diario porque no nos ajusta el dinero, se necesita mucho para esto, por eso hay más gente que tiene buena voluntad y apoya”.
Se trata de la manera en que él y su familia, agradecen el que haya sanado su cuñado.
Así como esta organización, los 30 días del mes hay una organización distinta que brinda el mismo apoyo a quienes lo requieren, y así, al menos logran dar una comida al día a quienes llegan a estar hasta una semana en las afueras del nosocomio a la espera de sus familiares.
Cabe destacar que ante la falta de albergues o espacios proporcionados por las autoridades, varias de estas personas se ven en la necesidad de dormir en los alrededores del hospital, o bien en las bancas del jardín botánico que está a un costado del nosocomio, con el riesgo a ser blanco de robos u otros delitos.
