Hidalgo suprimió tributos en GDL; el cártel los volvió a imponer
Por Gloria Reza M.

En 1810, El Amo Torres ganó en Zacoalco la plaza de Guadalajara para los insurgentes. En vísperas del bicentenario de la consumación de la Independencia, toda la entidad ha sido tomada de nuevo, pero por el Cártel de Jalisco Nueva Generación/Foto: Especial
(apro).- El 4 de noviembre de 1810 José Antonio Torres, El Amo Torres, ganó en Zacoalco la plaza de Guadalajara para los insurgentes. En vísperas del bicentenario de la consumación de la Independencia, la plaza de esta ciudad –como toda la entidad– fue tomada de nuevo, pero por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En aquel tiempo El Amo Torres acordó con los líderes de La Barca, Ahualulco y Los Altos avisar al cura Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga que requerían su presencia tras el triunfo de los insurgentes sobre los realistas.
Los nuevos tributos
El 26 de noviembre de 1810 Miguel Hidalgo llegó a Guadalajara y despachó desde el Palacio de Gobierno. El 6 de diciembre decretó la abolición de la esclavitud y la supresión de los tributos que pagaban los indígenas.
A 201 años de la supresión de tributos, las personas que se dedican a la venta de artesanías y otros productos en puestos al aire libre en el primer cuadro del Centro Histórico, indígenas en su mayoría, tienen que pagar su permiso municipal y además “derecho de piso” a presuntos integrantes del CJNG. La misma suerte corren los comerciantes establecidos.
En mayo de 2010, el entonces presidente del Consejo Estatal de Comerciantes Establecidos y Prestadores de Servicios, José Luis Romero Chávez, denunció que una organización delictiva pretendió imponerles un cobro mensual a cinco de sus agremiados.
A más de una década de las denuncias de comerciantes ambulantes y fijos la situación no ha cambiado, corroboran policías de Guadalajara quienes detallan que “la Maña aplica cobro de derecho de piso” en Plaza Tapatía y Plaza de la Tecnología, que se ubica en avenida 16 de Septiembre y López Cotilla. El primer punto está a 500 metros y el segundo a una cuadra del Palacio de Gobierno.
La misma mala práctica se aplica a comerciantes establecidos por la calle de Ramón Corona.
En el primer cuadro de la ciudad es común la venta de droga, y de celulares de dudosa procedencia, a la luz del día, así como de servicios sexuales.
En la cabecera municipal de ambos municipios también se registra otra serie de delitos como homicidios dolosos, lesiones dolosas, privación ilegal de la libertad, desapariciones, robos a personas, a negocios, de autos y de motocicletas, según estadísticas de la Fiscalía General del Estado.
