De nada sirve que la Policía Estatal esté a la vuelta

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Robo a personas, de autopartes y a negocio se viven todos los días y a cualquier hora en las 9 Esquinas y alrededores, esto sin importar que haya unas oficinas de la Policía de Jalisco/Fotos: Francisco Tapia

Un bolero en el barrio de las Nueve Esquinas, en Gua­dalajara es víctima constan­temente de la inseguridad, le han robado su cajón y su silla en incontables oca­siones, a pesar de estar a la vuelta de las oficinas de la Policía Estatal.

Don Ernesto Durán, un bolero con casi 30 años de ejercer su oficio ha visto con desánimo cómo en un sitio que debería ser delos más seguros por estará espaldas de las oficinas de la Secreta­ría de Seguridad Pública del gobierno del estado, se ha convertido en una zona de peligro. A él le han robado en muchas ocasiones y nadie le ha ayudado.

“Mire yo quisiera que me ayudaran a comprar mi silla, porque yo la tenía, la compré yo en lo personal y me la ro­baron, trozaron una cadena que tenía y se la llevaron, y pues sí, la policía está aquí a la vuelta pero aún así patrón, mire el día que me robaron la silla se llevaron el cajón tam­bién, sabe cuántas veces me han robado el cajón, como cinco y cada que lo tengo que recuperar me cuesta al­rededor de mil pesos y llego yo aquí desde las cinco de la mañana”.

Aguantando el hambre, desde antes del amanecer don  Ernesto trabaja incluso va­rrriendo la calle y ni así ajusta para el gasto.

Fotografía relevante a la nota.

Don Ernesto Durán, un bolero con casi 30 años de ejercer su oficio ha visto con desánimo cómo esta parte de la ciudad se ha convertido en una zona de peligro. A él le han robado en muchas ocasiones y nadie le ha ayudado

“Mire yo tengo en este ofi­cio desde 1993, y la verdad que ya se gana muy poco, a veces saco entre 15 pesos y 200, cobro 25 pesos por bo­leada, y la verdad que pues no ajusta, cuando me va mal ando sacando unas ocho bo­leadas, más o menos. Yo no tengo ayuda del gobierno, porque no tengo los papeles que me piden para lo de la ayuda del gobierno, y además pues pago renta”.

Tiene un problema de sa­lud serio que le ha mermado su calidad de vida, además de una fractura en dos costillas que no se atendió por falta de dinero, y aún así diariamente sale a trabajar.

“Cuando no saco nada aquí pues me voy a descar­gar tráileres, porque hay que sacar dinero, hay que pagar la renta y la comida, y si tengo hijos pero es como si no los tuviera porque no quieren n verme”.

Indicó que debería refor­zarse la seguridad en esta zona, un tradicional barrio de la capital jalisciense que al paso delos años ha bajado de sobremanera su tranquilidad.