Hacen esperar a los ciudadanos; encima, discriminan a los hombres

Encima, los policías de la entrada del lugar hacen que toda la gente se quede afuera del edificio hasta por dos horas para obtener alguna respuesta a sus problemas; no hay sana distancia ni medidas antiCOVID básicas

Por Rafael Hernández Guízar

Pésimo servicio da el Cen­tro de Justicia para la Mujer de la Fiscalía General del Estado (FGE), es discriminativo con los hombres por el simple he­cho de ser hombres.

Sin permitir la entrada a los hombres –a menos que sea estrictamente necesa­rio–, este centro de “justicia para la mujer”, los policías de la entrada hacen que toda la gente se quede afuera del edificio hasta por dos horas para obtener alguna respues­ta a sus problemas.

Ayer acudimos al Cen­tro de Justicia para la Mujer y fuimos testigos de cómo a una persona que pretendía entregar un oficio de un juz­gado para un caso de la cus­todia de una menor tuvo que esperar una hora para que sa­liera alguien de la agencia a la que iba dirigido.

No se respeta la sana dis­tancia en este lugar y tam­poco hay filtros sanitarios eficientes, pues sólo se toma la temperatura a las personas que pretenden ingresar.

La atención al público es pésima, nosotros mismos lo constatamos pues el personal que da ingreso al edificio es sumamente grosero.

A los hombres no les per­miten el uso de los baños pues sólo se permite el acce­so a las mujeres.

Lo anterior es una vio­lación a los derechos fun­damentales de los mexica­nos; contraviene el artículo primero de la Constitución mexicana que señala tajan­temente que nadie puede ser discriminado por motivos de género.

“Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapa­cidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el es­tado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por obje­to anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

Pero no sólo esto, inclu­so el mismo modo de actuar de las autoridades, concreta­mente de la Fiscalía General del Estado, contraviene el mismo artículo 1, que obliga a todas las autoridades a res­petar los derechos humanos, una contradicción más con la que se opera en ese lugar.

“Todas las autoridades, en el ámbito de sus competen­cias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos hu­manos de conformidad con los principios de universali­dad, interdependencia, indi­visibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las vio­laciones a los derechos hu­manos, en los términos que establezca la ley”.

Tras platicar con varias de las personas que acuden a este centro, incluso las mis­mas mujeres, trascendió el desapruebo de la sociedad a la manera en la que trabajan dentro de este edificio de go­bierno.