Es necesario que México apueste por las energías verdes

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Oswaldo Reyes Corona, analista financiero, advirtió que el superávit reportado por Pemex fue solamente porque el precio del petróleo aumentó a nivel mundial, no por gestiones del gobierno federal; además, denunció que esta ganancia no se ha reportado a los estados/Foto: Especial

Que el supuesto “superávit” que el gobierno federal presu­mió como parte de las ganan­cias de Petróleos Mexicanos (Pemex) es una falacia, sostu­vo ayer el analista financiero y presidente de la firma Reyes y Mora, Oswaldo Reyes Corona.

Dijo que son 364 mil millo­nes de pesos los que la federa­ción obtuvo por el incremento del precio del petróleo a esca­la mundial, mismos que no se han reportado a los estados, pero que más allá de esto, no son una ganancia obtenida por una “habilidad” en la venta del crudo mexicano, sino por un efecto ajeno a la administración federal.

“Esto está obligado el go­bierno mexicano a compartirlo con los estados, y en primera, aquí hay dos cuestiones, pri­mero que los estados no hayan hecho un reclamo de esto al go­bierno federal, y dos que hubo un sobreprecio del petróleo, esto puede llegar a casi 400 mil millones de pesos porque aún

no se tiene el resultado final de­rivado de este trimestre que va corriendo (…); no es que no sea un superávit real, se está repor­tando como que es un logro en base a las buenas prácticas de gobierno que han implementado hasta ahorita, no es real, y voy a poner un ejemplo burdo, ima­gínate que tienes una piedra en tu escritorio y te dicen que esta piedra es única en el mundo y que sólo hay 100, y que hace un año, de costar 100 pesos, ahora como fue muy importante con la pandemia como un pisapa­peles ya cuesta dos mil pesos, entonces vamos a decir que fue un gran negocio y que ganaste mil 900, no, no es así, no te los ganaste, simplemente tuvo una valoración extra”.

Incluso fue más allá, y dijo que México sigue apostando a la explotación del petróleo como el centro de la economía, en lugar de ir migrando a ener­gías renovables y otras opciones que el permitieran ser competi­tivo en las siguientes décadas, algo que podría generar una cri­sis económica a futuro.

“Queda hasta el año 2025 porque según planes europeos ya se pretende que no haya prácticamente ningún vehículo de combustión según los trata­dos europeos, a eso me refiero con lo de que el superávit no es tal, no se debe a que se haya he­cho una gran labor, sino porque simple y sencillamente subió el precio del petróleo y fue como el burro que aprendió a tocar la flauta y nos vimos beneficiados como mexicanos”.

Así pues, en países europeos, en los siguientes años dejarían de consumir petróleo, al menos paulatinamente y esto podría traer afectaciones a las finan­zas mexicanas: “En Noruega, Suecia, Alemania, Rusia, ellos están haciendo todo lo posible por sacar al 2025 los vehículos de combustión, están buscando que ya no se dé este tema en las grandes urbes, están buscando en que la movilidad se centre en vehículos inteligentes y que vayan con la electricidad, por eso están apostando a poner es­taciones de carga cerca una con otra. En Francia y otros países están tratando de que se reduz­ca al 50 por ciento la cantidad de petróleo que se consume. Habrá vehículos difíciles de poder sacarlos, pero habrá vehí­culos que incluso se tratará de hacerlos eléctricos”.

¿Pero qué significa que México esté tan rezagado en la utilización de vehículos eléctri­cos y energías renovables?

A decir del especialista, México tiene uno de los mer­cados menos competitivos en cuanto a la oferta de este tipo de opciones de movilidad: “En México, el único valiente que se está animando a hacer cosas aquí es Tesla, y desgraciada­mente Tesla está entrando en el sector automotriz de lujo, no en el de movilidad general, y aho­rita Tesla si pudiera competir con vehículos del rango de 150 a 300 mil pesos pues sería el rey del automóvil económico, pero no, está en el rango súper de lujo”.

Por ello, resaltó que es nece­sario que en el país se apueste al cambio de paradigmas en torno a la movilidad y la generación y aprovechamiento de combus­tibles.