Zona sin vigilancia policial y casi a oscuras: Vecinos

Por Rafael Hernández Guízar

Sumamente peligroso se ha tornado el Parque Gonzá­lez Gallo y sus alrededores, en Guadalajara, denunciaron ayer vecinos de la zona.

Y es que según los habi­tantes de la zona, la vigilancia policíaca es nula y el alum­brado público no es adecua­do, pues hay muchas partes que quedan casi totalmente a oscuras, dejando que sea fácil para los rateros hacer de las suyas.

Desde robo de autopartes hasta asaltos directos a los transeúntes, se comete casi de todo en esta zona donde el mismo gobernador Enrique Alfaro cuando era presiden­te municipal de Guadalajara, prometió que habría un cam­bio radical en la seguridad.

“No nada más difícil, está muy cabrón aquí, esa es la verdad, hay muchos robos, ya no es una zona donde pueda uno caminar siquiera sin mie­do a que vayan a salir unos cabrones y se lleven todo”, dijo molesto Benito Robles, uno de los vecinos entrevista­dos por Página 24.

–¿Pero qué no vino Enri­que Alfaro cuando era presi­dente y les prometió que iba a cambiar?

–Y qué nos ganamos, si a final de cuentas está igual o peor, sí hicieron cosas de po­ner más lámparas que pren­dan, pero no bien mucho la patrulla y si viene pues enton­ces los ratas ya ni les tienen miedo, porque a cada rato sabe uno que a alguien le ro­baron la cartera, el celular, de todo.

A decir de los vecinos, es la avenida Salvador López Chávez la más peligrosa, si­tio en el que se cometen más robos a persona y de autopar­tes.

Aunque los vecinos saben del problema, los que visitan la zona por primera vez son los que casi siempre son sor­prendidos por esta banda de rateros que cometen los deli­tos con total impunidad.

Incluso los comerciantes de la zona sufren del mismo mal, son asaltados a cada rato sin que haya quien pague por lo sucedido.

De hecho, muchos de los que venden en esta zona han dejado sus negocios, pues es tanta la inseguridad que viven, que sus ganancias se han ido en muchas ocasiones en tener que reponer materiales, hacer composturas, o simplemente la clientela se ha ahuyentado por el temor que generan en la sociedad ser asaltada.