Además, faltan inspectores que controlen ambulantes: Locatarios

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Falta personal de inspección y vigilancia en el lugar, y es evidente porque hay decenas de comercios informales que merman las ganancias de los establecidos. A esto se suma la histórica falta de vigilancia en los alrededores del tradicional mercado/Foto: Francisco Tapia

Locatarios del mercado San Juan de Dios, en Gua­dalajara, lamentaron que al momento subió la delincuen­cia y bajaron sus ganancias, culpan de esto a la actual ad­ministración.

Salvador Sáenz, repre­sentante de los comerciantes establecidos en el mercado indicó que hay mucho ambu­lantaje en el mercado, dentro y fuera del mismo, y esto les ha mermado sus ganancias, algo que en la administra­ción municipal se han nega­do a atender.

“Desgraciadamente es­tamos en la recta final de la administración y esto lleva a una serie de corrupciones y acuérdate que es el año de Hidalgo, estamos batallando por la falta de personal de inspección y vigilancia, es­tamos presionados porque la gente quiere resultados y des­graciadamente no se han po­dido dar, el ambulante busca llevar recursos a sus casas, y no hay autoridades para resolver ese problema, nosotros en la administración hicimos la solicitud de que estuvieran al pendiente, yo espero que pronto nos reciba Lemus para ofrecerle un plan de trabajo”.

Pero fue más allá y ad­virtió que los inspectores se la viven extorsionando a los ambulantes.

“Los pocos inspectores que trabajan y entre comillas, pues se la viven extorsionan­do a los comerciantes ambu­lantes, ya encontraron una minita y pues pobres porque cuando los encuentran, pues tienen que ponerse a mano con los inspectores, es triste pero es la realidad (…) Para los locatarios pues las cosas han sido muy malas porque hemos sido muy poco atendi­dos por esta administración”.

Otra delas locatarias in­dicó que pese a que se han dado muchas juntas entre los locatarios, no han logra­do nada para que el ayunta­miento les haga caso en sus peticiones (…). Está solo el mercado, hay mucha roba­dera últimamente.

“Mire el merado es tierra de nadie, no hay ni policía, ni barrendero, ni nada; este mer­cado está muy descuidado, no hay autoridad aquí porque no nos quieren echar la mano, no sé qué piensen”.

Las quejas de los comer­ciantes establecidos son si­milares, redundan en la falta de seguridad, la incapacidad que ha mostrado el ayunta­miento para atenderlos y so­bre todo, en la proliferación del ambulantaje.