“Divorció a mi madre y se casó con ella; juntos me alienaron de mi padre”
El juzgador que estaba asignado al partido judicial con sede en Atotonilco, llevó el caso del divorcio de la madre de este pequeño y se involucró con ella, la divorció y se fue a vivir con ella; a partir de allí la vida del menor se convirtió en un infierno de maltratos e impunidad
Por Rafael Hernández Guízar
Abusos, golpes y malos tratos, fue la vida que por ocho años tuvo que soportar un menor de edad de parte de su padrastro, un juez del Consejo dela Judicatura de Jalisco.
El juzgador que estaba asignado al partido judicial con sede en Atotonilco, llevó el caso del divorcio de la madre de este pequeño y se involucró sentimentalmente con ella, la divorció y se fue a vivir con ella y con su hijo al que alienaron contra su padre al que posteriormente lo metieron a la cárcel.
Durante ocho años el menor vivió maltratos, violencia psicológica y física, era golpeado con diversos objetos, vejado, incluso, amenazado para que no dijera nada.
“Yo ya no quiero vivir con ellos, la verdad, no quiero regresar con ellos porque él me trata muy mal; antes, cuando en la madrugada si me asustaba por algo, me bajaba a lavar as camionetas, y para que no lo vieran las cámaras que había en la casa, me hacía a un lado y me agarraba a patadas, me decía muchas cosas muy feas”, dijo el pequeño que tiene ya 14 años de edad.
Desesperado por la violencia que era parte ya de su vida, este pequeño logró escapar de su casa y se fue a vivir con su padre, quien tras muchos problemas logró salir de la cárcel y establecerse de nuevo.
“Yo ahora sé lo que hicieron con mi papá, yo me acabo de enterar que hasta lo metieron preso (…); no quiero que pase nada con mi papá, y no quiero regresar con ellos”, agregó llorando.
El juez estaba asignado a la región de Atotonilco hace poco fue reasignado y ahora es juez penal con sede en Puente Grande. En su contra pesan denuncias penales por abuso de autoridad y otros posibles delitos, además de quejas en el Consejo de la Judicatura que nunca se resolvieron, simplemente se archivaron.
Los golpes a este menor del que nos reservamos su identidad, eran con diversos objetos: ganchos de ropa, llaveros, palos, cinturones, además de puñetazos, patadas y aventones.
Siempre se le hizo saber al niño que no era bienvenido en esa casa, al menos así lo dijo el pequeño; tiempo después de iniciar a vivir con el juzgador y su madre, incluso la misma madre fue partícipe de los maltratos. Ella misma abonaba para que lo golpearan, incluso ella lo golpeaba también.
El caso es seguido por las autoridades, y ahora interviene también la Contraloría Ciudadana Independiente, organismo que destapó el caso ante los medios de comunicación.
Por el momento, el niño vive con miedo igual que su padre; ambos apelaron a las autoridades estatales, pues temen que por ser juez penal, su padrastro pueda utilizar las influencias en su contra.
Al momento, como han intentado diversas vías legales incluso en la misma fiscalía estatal y nada ha funcionado, su única esperanza según se dijo a este reportero, es la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco; de hecho, confían en que al menos esta institución pueda por su imparcialidad, ayudar a que cesen los abusos contra el menor y su padre.
